Synopsis

Les Troyens

Act I
After ten years of siege, the Greeks have departed from Troy, leaving behind a giant wooden horse as an offering to Pallas Athena. Only the prophetess Cassandra, daughter of the Trojan king Priam, wonders about the significance of their enemies’ disappearance. In a vision, she has seen her dead brother Hector’s ghost walking the ramparts. She has tried to warn her father of impending disaster and now urges her fiancé, Coroebus, to flee the city, but neither man will listen to her. When Coroebus begs her to join the peace celebrations, she tells him that she foresees death for both of them.

The Trojans offer thanks to the gods. Hector’s widow Andromache brings her young son, the heir to the throne, before King Priam and Queen Hecuba. The warrior Aeneas arrives and reports that the priest Laocoön is dead. Suspecting the wooden horse to be some kind of a trick, Laocoön had thrown his spear at it and urged the crowd to set fire to it, when two giant sea serpents appeared and devoured him and his two sons. Priam and Aeneas order the horse to be brought into the city to beg pardon of Athena. Cassandra realizes that this will be the end of Troy.

Act II
Aeneas is visited by the ghost of Hector, who tells him to escape the city. His destiny, he says, is to found a new empire that someday will rule the world. As the ghost disappears, Aeneas’s friend Panthus runs in with news that the Greek soldiers who emerged from the horse are destroying the city. Aeneas rushes off to lead the defense.

The Trojan women pray for deliverance from the invaders. Cassandra prophesizes that Aeneas and some of the Trojans will escape to Italy to build a city—a new Troy. Coroebus has fallen, and Cassandra prepares for her own death. She asks the women if they will submit to rape and enslavement. When Greek soldiers enter, the women collectively commit suicide. Aeneas and his men escape with the treasures of Troy.

Act III
Carthage, North Africa. The people greet their queen, Dido. In the seven years since they fled their native Tyre following the murder of Dido’s husband, they have built a flourishing new kingdom. Dido’s sister Anna suggests that Carthage needs a king and assures her sister that she will love again. Visitors are announced who have narrowly escaped shipwreck in a recent storm—they are the remaining survivors of the Trojan army, with Aeneas among them. Dido welcomes them. When news arrives that the Numidian ruler, Iarbas, is about to attack Carthage, Aeneas identifies himself and offers to fight alongside the Carthaginians. Dido accepts, and Aeneas rallies the united forces of Carthage and Troy, entrusting his son, Ascanius, to the queen’s care.

Act IV
Aeneas has returned victorious to Carthage. During a royal hunt, he and Dido seek shelter from a storm in a cave. They discover their love for each other.

It is several months later. Narbal, the queen’s adviser, is worried that since Dido fell in love with Aeneas, she has been neglecting her duties. He fears that in welcoming the Trojan strangers, Carthage has invited its own doom. Dido enters with Aeneas and her court to watch an entertainment of singing and dancing. She asks Aeneas to tell her more about Troy’s last days. When he talks about Andromache, Hector’s widow, who married Pyrrhus, one of the enemy, Dido sees a parallel to her own situation. Alone, she and Aeneas again proclaim their love, as the god Mercury reminds Aeneas of his duty and destination—Italy.

Act V
At night in the Trojan camp by the harbor, a young sailor sings a homesick ballad. Panthus and the Trojan captains are worried about omens and apparitions that remind them of their failure to move on. Aeneas enters, torn between his love for Dido and his duty to leave Carthage. He makes up his mind to see the queen one last time. But when the ghosts of Priam, Hector, Coroebus, and Cassandra appear, urging him to leave, he orders his men to set sail before sunrise. Dido appears. Aeneas swears that he loves her but must leave her. She curses him. As dawn breaks, the queen asks her sister to persuade Aeneas to stay, but the Trojan ships are already on their way out to sea. Furious, Dido orders a pyre built to burn his gifts and remembrances of their love. Now resolved to end her life, she bids farewell to Carthage and everything she held dear.

The pyre has been set up. Priests pray for Dido, who predicts that her fate will be remembered: a future Carthaginian general, Hannibal, will avenge her against Italy one day. Then she stabs herself with Aeneas’s sword. Dying, she has a vision of Carthage destroyed by eternal Rome. As the Roman Capitol is seen like a vision in the distance, the Carthaginians curse Aeneas and his descendants.

Synopsis

Les Troyens

ACTO I
Tras diez años de asedio griego, los Troyanos se regocijan al contemplar la posibilidad de paz. Admiran el enorme caballo de madera que han dejado los griegos como ofrenda a Palas Atenea. La hija del rey Príamo, Casandra, con sus dotes de profetisa, intenta buscar sentido a la desaparición de los griegos. En un momento de revelación, vio el fantasma de su hermano Héctor en las murallas y ha intentado, en vano, advertir a su padre y a Corebo, su prometido, de posibles calamidades futuras. Cuando Corebo le ruega que se una a las celebraciones, ella le insta a abandonar la ciudad, ya que prevé la muerte para ambos. Eneas, líder del ejército troyano, entra con un grupo dando las gracias a los dioses. El ambiente se torna lúgubre cuando Andrómaca, la viuda de Héctor, lleva a su hijo Astyanax ante el rey Príamo y la reina Hécuba. Eneas informa de que el sacerdote Laocoonte, sospechando que el caballo era algún tipo de trampa, le arrojó su lanza e instó a la multitud a prenderle fuego, por lo que fue devorado por dos serpientes marinas. Eneas propone implorar el perdón de Atenea introduciendo el caballo en la ciudad como si fuera un objeto sagrado. Mientras en la distancia se escucha la marcha de Troya y el caballo está cada vez más cerca, Casandra se da cuenta de que con él llega el desastre.
ACTO II
Eneas, que duerme en su habitación, recibe la visita del fantasma de Héctor, que le dice que tiene que huir, ya que su destino es el de encontrar un imperio que algún día domine el mundo. El fantasma desaparece y entra precipitadamente Panteo, amigo de Eneas. Está herido y le comunica que del interior del caballo han emergido soldados griegos que están destruyendo Troya. Eneas se apresura a liderar las fuerzas defensivas.
En el palacio del rey, las mujeres troyanas rezan por la liberación de la ciudad. Casandra predice que Eneas y algunos troyanos huirán a Italia para fundar Roma: una nueva Troya. Corebo ha muerto. Casandra se prepara para su propia muerte y pregunta a las mujeres si piensan entregarse a la violación y la esclavitud. Las que temen a la muerte son expulsadas por las otras, que toman sus liras y repiten su juramento de morir libres. Entran los soldados griegos buscando el tesoro troyano y quedan horrorizados al presenciar el suicidio en masa llevado a cabo por las mujeres. Eneas y sus hombres han escapado con el tesoro.
ACTO III
En una galería de su palacio, Dido, reina de Cartago, es aclamada por sus súbditos con un himno. Les recuerda que en solo siete años, desde que tuvieron que huir de Tiro, han construido un reino próspero. Su hermana Ana asegura a Dido, que es viuda, que un día será capaz de volver a amar de nuevo. Yopas, el poeta de la corte, anuncia la llegada de unos visitantes que han estado a punto de naufragar en una tormenta reciente. Dido los recibe. Son los supervivientes del ejército troyano, que van rumbo a Italia, y solicitan hospitalidad durante unos días, ofreciéndole a Dido lo que queda del tesoro. Dido se entera de que Yarbas, rey de Numidia, se dispone a atacar Cartago porque ella rechazó su propuesta de matrimonio. Eneas sale de entre los marineros, se identifica y ofrece ponerse a luchar junto a los cartaginenses. Dido acepta, y Eneas reúne a sus soldados para repeler al invasor, dejando a su hijo Ascanio al cuidado de la reina.
ACTO IV
Interludio orquestal: Caza real y tormenta. Algunos días después, en un bosque, unas náyades que juegan en un riachuelo se esconden al aproximarse unos cazadores. Estalla una tormenta, y Dido y Eneas buscan refugio en una cueva. Ninfas, sátiros y faunos danzan durante la tormenta y desaparecen cuando cesa.
Cae la tarde en los jardines de Dido, junto al mar. Ana pregunta a Narbal, el consejero de la reina, por qué está preocupado ahora que los numídicos han sido derrotados. Él le responde que desde que Dido se ha enamorado de Eneas, ha abandonado sus obligaciones, y dado que el destino de Eneas es proseguir su viaje hasta Italia, su romance no puede traer nada bueno. Narbal teme que al prolongar su hospitalidad a los extranjeros, Cartago está atrayendo su propia ruina. Dido entra con Eneas y le pide que le siga hablando de los últimos días de Troya. Cuando éste le dice que Andrómaca, la viuda de Héctor, sucumbió finalmente al amor casándose con Pirro, uno de los enemigos, Dido ve un paralelismo con su propia situación. Ella y Eneas se extasían cantando loas a su amor, pero al final aparece el dios Mercurio en el claro de luna y le recuerda a Eneas su destino: Italia.
ACTO V
Por la noche, en la orilla, con las naves troyanas amarradas cerca, Hilas, un marinero joven, canta una balada nostálgica y se queda dormido. Panteo dice a los otros líderes troyanos que el retraso se está haciendo pesado: las apariciones y los presagios diarios les recuerdan la impaciencia de los dioses y del fallecido Héctor ante su incapacidad para proseguir. Decididos a partir al día siguiente, se retiran a sus tiendas cuando pasan dos centinelas abriéndole el paso a Eneas, que se esfuerza por superar sus recelos y cumplir con su deber. Cuando decide ver a Dido por última vez, aparecen los fantasmas de Príamo, Héctor, Corebo y Casandra y le reclaman que cumpla con sus exigencias. Obligado a abandonar a Dido, Eneas despierta a los troyanos para decirles que partirán antes del amanecer. Pero Dido lo encuentra. Está furiosa porque piensa abandonarla. Él le dice que la ama, pero ella lo maldice. Dido se va furiosa. Angustiado, Eneas sube a su nave. En el palacio de Dido, al amanecer, la reina pide a su hermana que vaya junto a Eneas. Ahora que su ira se ha aplacado, intentará persuadirlo para que se quede unos días más, pero las naves troyanas ya han sido avistadas en alta mar. Dido se lamenta de no haber anticipado la traición de Eneas y no haber quemado su flota. En su lugar, quemará sus regalos y trofeos. Ordena la construcción de una pira.
En los jardines de la reina, junto al mar, han construido una pira con las reliquias de Eneas, incluyendo el tálamo nupcial. Los sacerdotes rezan para que el corazón de Dido encuentre sosiego, mientras Ana y Narbal maldicen el viaje de Eneas a Italia. Dido predice que su destino será recordado junto a la infamia de Eneas: un día, un general cartaginense, Aníbal, la vengará contra Italia. Dido toma la espada de Eneas y se la clava, cayendo sobre el lecho. Con el último respiro, Dido dice a los presentes horrorizados que la suerte está en contra de Cartago: la ciudad será destruida y Roma será eterna. Dando la espalda a una visión del capitolio romano, los sobrevivientes juran odio eterno a Eneas y sus descendientes.


Synopsis

Les Troyens

ACTE I
Après avoir été assiégés pendant 10 ans par les Grecs, les Troyens se réjouissent à la perspective de la paix. Ils admirent le gigantesque cheval de bois que les Grecs ont laissé en offrande à Pallas Athéna. La prophétesse Cassandra, fille du roi Priam, cherche une signification à la disparition des Grecs. Au cours d'une épiphanie, elle a vu le spectre de son frère Hector sur les remparts et a en vain tenté de prévenir son père et Chorèbe, son fiancé, de nouvelles calamités à venir. Lorsque Chorèbe la supplie de se joindre aux réjouissances, elle l'enjoint de fuir la cité, car elle entrevoit la mort pour tous les deux. Enée, chef de l'armée troyenne, entre, accompagné d'un groupe rendant grâce aux dieux. L'atmosphère se fait plus sombre lorsqu'Andromaque, la veuve d'Hector, amène son fils Andromaque au roi Priam et à la reine Hécube. Enée signale que le prêtre Laocoon, qui soupçonnait le cheval de bois de receler un piège, lui a jeté sa lance et a enjoint la foule d'y mettre le feu. Il a alors été dévoré par deux serpents de mer. Enée propose d'implorer le pardon d'Athéna en amenant le cheval dans la cité en tant qu'objet de culte. Tandis que la marche de Troie retentit au loin et que le cheval est amené, Cassandre se rend compte qu'il est porteur d'un désastre.
ACTE II
Enée, endormi dans sa chambre, est visité par le spectre d'Hector, qui lui dit de fuir, car sa destinée l'appelle vers un empire qui un jour règnera sur le monde. Le spectre disparaît, et Panthée, l'ami d'Enée, fait irruption dans la chambre. Blessé, il annonce que des soldats grecs sont sortis du cheval et détruisent Troie. Enée se précipite au commandement des forces défensives.
Au palais du roi, les femmes troyennes prient pour que la cité soit délivrée des envahisseurs. Cassandre prédit qu'Enée et quelques Troyens s'enfuiront en Italie pour bâtir Rome – une nouvelle Troie. Chorèbe est mort, et Cassandre se prépare à sa propre mort. Elle demande aux femmes si elles comptent se soumettre au viol ou à l'esclavage. Certaines ont peur de la mort. Chassant celles-ci, les autres prennent leur lyre et réitèrent leur serment de mourir libres. Des soldats grecs entrent, à la recherche du trésor de la cité, et sont horrifiés à la vue du suicide collectif des femmes. Enée et ses hommes se sont échappés avec le trésor.
ACTE III
Dans une galerie de son palais, Didon, reine de Carthage, est acclamée par ses sujets qui chantent un hymne à sa gloire. Elle leur rappelle qu'en seulement sept ans, depuis leur fuite forcée de Tyr, ils ont bâti un royaume prospère. Sa sœur, Anna, promet à Didon, qui est veuve, qu'elle sera un jour capable d'aimer à nouveau. Iopas, le poète de la cour, annonce alors des visiteurs qui ont échappé de peu à un naufrage au cours d'une récente tempête. Didon les accueille. Ce sont les survivants de l'armée troyenne qui, en route pour l'Italie, demandent quelques jours d'hospitalité, et offrent à Didon ce qui reste de leur trésor. Didon apprend alors qu'Iarbas, chef des Numides, est sur le point d'attaquer Carthage, car Didon a refusé sa demande en mariage. Enée sort du rang des marins, se fait connaître et propose de combattre aux côtés des Carthaginois. Didon accepte, et Enée rallie son armée pour repousser l'envahisseur. Il confie à Ascagne, son fils, la garde de la reine.
ACTE IV
Interlude orchestral : la chasse royale et la tempête Quelques jours plus tard, dans une forêt, des naïades batifolant dans un ruisseau se cachent à l'approche de chasseurs. Une tempête éclate. Didon et Enée trouvent refuge dans une caverne. Des nymphes, des satyres et des faunes dansent pendant la tempête, puis disparaissent lorsque celle-ci se dissipe.
Le soir est tombé dans les jardins de Didon, en bord de mer. Anna demande à Narbal, le conseiller de la reine, pourquoi il semble inquiet, alors que les Numides ont été vaincus. Il répond que depuis que Didon est tombée amoureuse d'Enée, elle néglige son devoir. Et comme le destin d'Enée l'appelle en Italie, leur histoire ne peut rien donner de bon. Narbal craint qu'en accordant l'hospitalité aux étrangers, Carthage ne se soit attirée sa propre ruine. Didon entre avec Enée, et lui demande de lui en dire plus sur les derniers jours de Troie. Lorsqu'il lui dit qu'Andromaque, la veuve d'Hector, a fini par succomber à l'amour et a épousé Pyrrhus, un ennemi, Didon perçoit une similitude avec sa propre situation. Elle et Enée s'extasient sans fin sur leur amour, mais le dieu Mercure finit par paraître dans le clair de lune pour rappeler à Enée la destination qui est la sienne : l'Italie.
ACTE V
De nuit, sur le rivage, près des navires troyens amarrés, Hylas, un jeune marin, chante une ballade pour son pays et s'endort. Panthée dit aux autres chefs troyens que l'attente devient pesante : quotidiennement, des présages et des apparitions leur rappellent que les dieux et l'esprit d'Hector s'impatientent de les voir s'attarder. Décidés à partir le lendemain, ils se retirent dans leurs tentes, tandis que passent deux sentinelles ouvrant le passage à Enée, qui lutte pour chasser ses doutes et accomplir son devoir. Tandis qu'il se résout à revoir Didon encore une fois, les spectres de Priam, Hector, Chorèbe et Cassandre apparaissent et font valoir leurs exigences. Forcé d'abandonner Didon, Enée réveille les Troyens et leur dit de prendre la mer avant le lever du soleil. Cependant, Didon le trouve. Elle est furieuse qu'il envisage de l'abandonner. Il a beau lui affirmer qu'il l'aime, elle le maudit. Tandis qu'elle s'en va, furieuse, Enée, bouleversé, embarque sur son navire. Dans le palais de Didon, à l'aube, la reine demande à sa sœur d'aller trouver Enée. A présent qu'elle a donné libre cours à sa colère, elle veut tenter de le convaincre de rester quelques jours de plus, mais les navires troyens sont déjà en route vers le large. Didon se lamente de ne pas avoir su prédire la traîtrise d'Enée et de ne pas avoir incendié sa flotte. Au lieu de cela, elle décide de brûler ses présents et ses trophées. Elle ordonne la construction d'un bûcher.
Dans les jardins de la reine, en bord de mer, un bûcher a été érigé, sur lequel ont été placées des souvenirs d'Enée, y compris la couche nuptiale. Les prêtres prient pour que la paix revienne dans le cœur de Didon, tandis qu'Anna et Narbal maudissent le voyage d'Enée vers l'Italie. Didon prédit que l'on se souviendra de sa destinée, ainsi que de l'infamie d'Enée : un jour, un futur général carthaginois, Hannibal, la vengera contre l'Italie. Se saisissant de l'épée d'Enée, elle s'en transperce et retombe sur sa couche. Dans son dernier souffle, Didon annonce à l'assemblée stupéfaite que le sort va s'acharner contre Carthage : la cité sera détruite, et Rome règnera à jamais. Se détournant d'une vision de Rome et de son capitole, les survivants jurent de vouer une haine éternelle à Enée et à ses descendants.

Synopsis

Les Troyens

ERSTER AKT
Nach zehnjähriger Belagerung durch die Griechen feiern die Trojaner die Aussicht auf Frieden. Sie bestaunen das riesige hölzerne Pferd, das die Griechen als Opfergabe an die Pallas Athene zurückgelassen haben. König Priamos’ Tochter, die Seherin Kassandra, versucht zu ermitteln, was das Verschwinden der Griechen zu bedeuten hat. In einem Moment der Offenbarung sah sie den Geist ihres Bruders Hektor auf den Stadtmauern und hat seither vergebens versucht, ihren Vater und ihren Verlobten Choroebus vor weiterem Unheil zu warnen. Als Choroebus sie bittet, sich den Feiern anzuschließen, drängt sie ihn zur Flucht aus der Stadt, denn sie hat ihrer beider Tod vorhergesehen. Aeneas, Führer des trojanischen Heeres, erscheint mit einer Gruppe, die den Göttern dankt. Die Stimmung verdüstert sich, als Hektors Witwe Andromache ihren Sohn Astyanax zu König Priamos und Königin Hekuba bringt. Aeneas berichtet, dass der Priester Laokoon, der das hölzerne Pferd für eine Hinterlist hielt, seinen Speer darauf geworfen und die Menschen aufgerufen habe, es in Brand zu stecken; daraufhin sei er von zwei Seeschlangen verschlungen worden. Aeneas schlägt vor, das Pferd als heiliges Objekt in die Stadt zu bringen, um so die zürnende Göttin Athene zu besänftigen. Als der trojanische Marsch in der Ferne zu hören ist und das Pferd herangezogen wird, erkennt Kassandra, dass es Unheil bringen wird.
ZWEITER AKT
Der in seinem Gemach schlafende Aeneas wird vom Geist Hektors aufgesucht, der ihn zur Flucht auffordert, da er dazu bestimmt sei, ein Reich zu gründen, das eines Tages die Welt regieren wird. Als der Geist verschwindet, läuft Aeneas’ Freund Pantheus verletzt herein und berichtet, dass griechische Soldaten aus dem Pferd gestiegen seien und Troja verwüsteten. Aeneas eilt fort, um die Verteidigungstruppen anzuführen.
Im Königspalast beten trojanische Frauen um Errettung vor den Eindringlingen. Kassandra prophezeit, dass Aeneas und andere Trojaner nach Italien entkommen und Rom gründen werden – ein neues Troja. Choroebus ist tot und Kassandra bereitet sich auf ihren eigenen Tod vor. Sie fragt die Frauen, ob sie sich Vergewaltigung und Versklavung unterwerfen wollen. Einige habe Angst vor dem Tod; sie werden von den anderen vertrieben, die ihre Leiern ergreifen und ihren Schwur wiederholen, in Freiheit zu sterben. Griechische Soldaten, die auf der Suche nach dem Staatsschatz eindringen, sind entsetzt über den Massenselbstmord der Frauen. Aeneas und seine Männer sind mit dem Staatsschatz entkommen.
DRITTER AKT
In einer Halle im Palast der Dido, Königin von Karthago, preisen die Untertanen ihre Herrscherin mit einer Hymne. Sie erinnert die Menschen daran, dass sie in nur sieben Jahren, seit ihrer Flucht aus Tyros, ein blühendes neues Königreich aufgebaut haben. Ihre Schwester Anna versichert der verwitweten Königin, dass sie eines Tages wieder wird lieben können. Als der Hofdichter Iopas Besucher meldet, die im Sturm gerade knapp einem Schiffbruch entgangen sind, heißt Dido sie willkommen. Dies sind die letzten Überlebenden des trojanischen Heers, die auf dem Weg nach Italien um ein paar Tage Gastfreundschaft bitten und Dido als Gegenleistung die Reste ihres Schatzes anbieten. Als Dido erfährt, dass der Numidier-König Jarbas Karthago angreifen will, weil sie seinen Heiratsantrag ausschlug, tritt Aeneas aus den Reihen der Seeleute hervor, gibt sich zu erkennen und bietet an, an der Seite der Karthager zu kämpfen. Dido nimmt das Angebot an und Aeneas zieht seine Männer zusammen, um die Angreifer abzuwehren. Seinen Sohn Ascanius überlässt er der Obhut der Königin.
VIERTER AKT
Instrumentaleinlage: Königliche Jagd und Gewitter. Einige Tage später müssen sich Najaden, die im Wald in einem Bach spielten, vor Jägern verstecken. Ein Gewitter bricht aus, Dido und Aeneas suchen Schutz in eine Höhle. Nymphen, Satyrn und Faune tanzen während des Unwetters und verschwinden, als es vorüberzieht.
In Didos Gartenanlagen am Meer ist der Abend angebrochen. Anna fragt Narbal, den Berater der Königin, warum er so besorgt wirke, trotz der Niederlage der Numidier. Er erwidert, seit Dido sich in Aeneas verliebt habe, vernachlässige sie ihre Pflichten. Außerdem sei es Aeneas Bestimmung, nach Italien zu reisen – aus der Romanze könne nichts Gutes erwachsen. Narbal fürchtet, dass Karthago durch die Gastfreundschaft gegenüber den Fremden seinen eigenen Untergang heraufbeschworen hat. Dido erscheint mit Aeneas und bittet ihn, ihr mehr über die letzten Tage Trojas zu berichten. Als er sagt, dass Hektors Witwe Andromache letztendlich der Liebe nachgegeben und Pyrrhus, einen der Feinde, geheiratet habe, sieht Dido eine Parallele zu ihrer eigenen Situation. Sie und Aeneas besingen ihre Liebe, doch schließlich erscheint der Gott Merkur im Mondlicht und erinnert Aeneas an sein Ziel: Italien.
FÜNFTER AKT
Nachts an der Küste liegen die trojanischen Schiffe vor Anker. Hylas, ein heimwehkranker junger Seemann, singt eine traurige Weise und schläft ein. Pantheus sagt den anderen trojanischen Führern, dass die Verzögerung eine Last sei: Tägliche Omen und Erscheinungen erinnern sie an die Ungeduld der Götter und des toten Hektors, die auf die Weiterreise drängen. Fest entschlossen, am nächsten Tag aufzubrechen, ziehen sie sich in ihre Zelte zurück. Zwei Wachen passieren, dann erscheint Aeneas, der versucht, seine Zweifel zu besiegen und zu tun, was er tun muss. Als er beschließt, Dido noch ein letztes Mal zu sehen, erscheinen die Geister von Priamos, Hektor, Choroebus und Kassandra und bedrängen ihn mit ihren Forderungen. Aeneas ist gezwungen, Dido aufzugeben, und weckt die Trojaner. Er befiehlt ihnen, noch vor Sonnenaufgang die Segel zu setzen. Doch Dido findet ihn, wutentbrannt über seine Flucht. Obwohl er schwört, dass er sie liebt, verflucht sie ihn. Als sie fortstürmt, geht der verzweifelte Aeneas an Bord. Im Palast bittet Dido im Morgengrauen ihre Schwester, Aeneas aufzusuchen. Der Zorn der Königin ist verraucht und sie will ihn überreden, noch ein paar Tage zu bleiben. Doch die Schiffe der Trojaner werden bereits auf dem Weg hinaus aufs offene Meer gesichtet. Dido beklagt, dass sie Aeneas’ Verrat nicht vorhergesehen und seine Flotte verbrannt habe. Stattdessen will sie nun seine Gaben und Trophäen verbrennen und befiehlt, einen Scheiterhaufen zu bauen.
In den königlichen Gartenanlagen am Meer ist ein Scheiterhaufen errichtet worden, mit Erinnerungsstücken an Aeneas, darunter das Hochzeitsbett. Priester beten um Frieden für Didos Herz, während Anna und Narbal Aeneas’ Reise nach Italien verfluchen. Dido prophezeit, dass ihr Schicksal in Erinnerung bleiben wird, ebenso wie Aeneas’ Schande: Ein zukünftiger karthagischer General, Hannibal, wird sie eines Tages an Italien rächen. Die Königin ergreift Aeneas’ Schwert, ersticht sich und fällt zurück auf das Hochzeitsbett. Mit ihrem letzten Atemzug sagt Dido den entsetzten Zuschauern, dass das Schicksal gegen Karthago sei: Die Stadt werde zerstört werden, Rom auf ewig herrschen. Die Überlebenden kehren einer Vision des römischen Kapitols den Rücken zu und erklären Äneas und seinen Nachkommen ihren unüberwindlichen Hass.

Synopsis

Les Troyens

ATTO I
Dopo dieci anni di assedio a mano dei greci, i troiani esultano alla prospettiva della pace. Guardano con stupore il gigantesco cavallo di legno che i greci hanno lasciato in dono alla dea Pallade Atena. La profetessa Cassandra, figlia del re Priamo, si interroga sul motivo della scomparsa dei greci. In un momento di rivelazione, ha visto lo spettro del fratello Ettore sui bastioni della città e, inutilmente, ha tentato di mettere in guardia da imminenti sventure il padre e il fidanzato Corebo. Quando Corebo la supplica di unirsi ai festeggiamenti, lei gli intima di lasciare la città, poiché prevede morte per entrambi. Enea, condottiero dell’esercito troiano, arriva con un gruppo di persone, offrendo ringraziamenti agli dei. L’atmosfera si fa funerea quando Andromaca, vedova di Ettore, porta il figlio Astianatte al re Priamo e alla regina Ecuba. Enea informa che il sacerdote Laocoonte, sospettando che il cavallo di legno celasse qualche inganno, gli ha scagliato contro la sua lancia, incitando la folla ad appiccare il fuoco, al che due serpenti marini lo hanno divorato. Enea propone di fare ammenda ad Atena portando il cavallo in città come oggetto sacro. Mentre la marcia dei troiani risuona in lontananza e il cavallo viene trascinato sempre più vicino, Cassandra capisce che porta con sé il disastro.
ATTO II
Enea, addormentato nella sua stanza, riceve la visita dello spettro di Ettore che gli dice di scappare, in quanto nel suo destino è scritto che deve fondare un impero che un giorno dominerà il mondo. Mentre il fantasma svanisce, entra trafelato e ferito Panteo, amico di Enea, per avvisare che dal cavallo sono usciti i soldati greci che ora stanno devastando Troia. Enea accorre a guidare le truppe di difesa. Al palazzo del re, le donne troiane pregano per la liberazione dagli invasori. Cassandra predice che Enea e alcuni troiani fuggiranno in Italia per fondare Roma, una nuova Troia. Corebo è morto e Cassandra si prepara alla propria morte, chiedendo alle donne se si lasceranno soggiogare allo stupro e alla schiavitù. Alcune temono la morte e le altre, portandole via, prendono le proprie lire e ripetono la promessa di morire libere. I soldati greci, facendo irruzione alla ricerca del tesoro di Troia, rimangono sbigottiti alla vista del suicidio di massa delle donne. Enea e i suoi uomini sono riusciti a scappare con il tesoro.
ATTO III
In una grande sala del palazzo di Didone, regina di Cartagine, i sudditi la salutano con un inno. Lei ricorda loro che in soli sette anni, da quando sono dovuti fuggire da Tiro, hanno costruito un nuovo e prosperoso regno. La sorella Anna rassicura Didone, rimasta vedova, che un giorno sarà capace di amare di nuovo. Quando Iopas, il poeta di corte annuncia l’arrivo di ospiti appena scampati al naufragio a causa di una tempesta, Didone li accoglie. Sono i sopravvissuti dell’esercito troiano in rotta verso l’Italia che chiedono qualche giorno di ospitalità offrendo a Didone ciò che resta del loro tesoro. Quando Didone apprende che Iarbas, re dei numidi si appresta ad attaccare Cartagine poiché lei ha rifiutato la sua proposta di matrimonio, Enea si rivela, uscendo dalle fila dei suoi marinai ed offre di combattere al fianco dei Cartaginesi. Didone accetta il suo aiuto ed Enea aduna i suoi soldati per respingere l’invasore, affidando il figlio Ascanio alle cure della regina.
ATTO IV
Interludio sinfonico intitolato “Caccia reale e tempesta”. Qualche giorno più tardi, nella foresta, le ninfee che giocano in un ruscello si nascondono al sopraggiungere dei cacciatori. Scoppia una tempesta e Didone ed Enea trovano riparo in una grotta. Ninfee, satiri e fauni danzano mentre infuria la tempesta e svaniscono quando cessa. È calata la sera sui giardini di Didone, in riva al mare. Anna chiede a Narbal, il consigliere della regina, il motivo della sua preoccupazione, ora che i numidi sono stati sconfitti. Egli risponde che da quando si è innamorata di Enea, Didone ha trascurato i suoi doveri e che il destino porterà Enea a proseguire per l’Italia, perciò questo idillio non può portare nulla di buono. Narbal teme che offrendo ospitalità agli stranieri, Cartagine stia tendendo la mano alla propria rovina. Didone entra con Enea e gli chiede di raccontarle degli ultimi giorni di Troia. Quando lui le dice che Andromaca, vedova di Ettore, alla lunga ha ceduto all’amore sposando Pirro, uno dei nemici, Didone vede un parallelo con la propria situazione. I due si abbandonano a entusiastiche manifestazioni d’amore, ma alla fine appare il dio Mercurio, al chiaro di luna, per ricordare ad Enea la sua destinazione: l’Italia.
ATTO V
Di notte, in riva al mare, con le navi troiane ormeggiate poco lontano, Hylas un giovane marinaio, canta una ballata nostalgica e si addormenta. Panteo dice agli altri capi troiani che il ritardo si fa gravoso: quotidiani presagi e apparizioni gli ricordano l’impazienza degli dei e del defunto Ettore per la loro incapacità di proseguire la missione. Decisi a salpare il giorno seguente, si ritirano nelle loro tende mentre due sentinelle fanno strada ad Enea, che lotta per bandire l’indecisione e fare ciò che deve. Ha deciso di vedere Didone un’ultima volta, ma gli spettri di Priamo, Ettore e Cassandra appaiono, esortandolo ad esaudire le loro richieste. Costretto a rinunciare a Didone, Enea sveglia i troiani per dire che partiranno prima dell’alba. Didone, però, lo raggiunge e si infuria per il suo abbandono. Sebbene egli dichiari di amarla, lei lo maledice. Mentre si allontana inferocita, Enea, stravolto, sale a bordo del suo vascello. Nel palazzo di Didone, al sorgere dell’alba, la regina chiede alla sorella di andare da Enea. Ora che la sua rabbia si è placata, cercherà di persuaderlo a rimanere ancora qualche giorno, ma le navi troiane sono già state avvistate al largo. Didone si duole di non aver previsto il tradimento di Enea e bruciato la sua flotta. Brucerà allora i suoi doni e trofei. Ordina di costruire un rogo.

Nei giardini della regina, in riva al mare, è stato innalzato un rogo, con i cimeli di Enea, tra cui il talamo nuziale. I sacerdoti pregano perché il cuore di Didone trovi pace, mentre Anna e Narbal maledicono la spedizione di Enea in Italia. Didone predice che il suo destino verrà ricordato, assieme all’infamia di Enea: un giorno un generale cartaginese, Annibale, la vendicherà contro l’Italia. Afferra la spada di Enea e si trafigge, cadendo sul talamo. In un ultimo sussulto, Didone dice alla folla sbalordita che il destino è avverso a Cartagine. La città verrà distrutta e Roma trionferà immortale. Voltando le spalle a una visione del tempio capitolino di Roma, i sopravvissuti pronunciano odio eterno verso Enea e i suoi discendenti.

Synopsis

Les Troyens

1º ato
Após terem sido sitiados por dez anos pelos gregos, os troianos exultam ante a perspectiva de paz. Eles se maravilham diante do gigantesco cavalo de madeira deixado para trás pelos gregos como oferta a Palas Atena. A profetisa Cassandra, filha do rei Príamo, busca o significado por trás do desaparecimento dos gregos. Em um momento de revelação, ela avistou o espírito do seu irmão Heitor nos baluartes e tentou em vão avisar ao seu pai e ao seu noivo, Corebo, sobre mais calamidades. Quando Corebo lhe implora para participar das comemorações, ela insiste para que ele fuja da cidade porque ela prevê a morte de ambos. Enéas, líder do exército troiano, surge acompanhado de um grupo para agradecer aos deuses. A cena se torna lúgubre quando Andrômaca, a viúva de Heitor, leva o filho Astíanax ao rei Príamo e à rainha Hécuba. Enéas relata que o sacerdote Laocoonte, suspeitando que o cavalo de madeira seja um ardil, atirou a sua lança no cavalo e instou a multidão a incendiá-lo, com o qual duas serpentes marinhas o devoraram. Enéas propõe que eles compensem o fato com Atena, levando o cavalo para a cidade como um objeto sagrado. Enquanto a marcha dos troianos soa à distância e o cavalo é arrastado para mais perto, Cassandra se dá conta de que ele trará desgraças.
2º ato
Enquanto dorme em seus aposentos, Enéas é visitado pelo espírito de Heitor, que lhe manda fugir, já que o seu destino é fundar um império que um dia governará o mundo. Quando o espectro desaparece, Panthée, um amigo de Enéas, adentra ferido, relatando que os soldados gregos saíram de dentro do cavalo e estão devastando Troia. Enéas se apressa para liderar as tropas de defesa.
No palácio do rei, mulheres troianas rezam pela liberação dos invasores. Cassandra prevê que Enéas e alguns outros troianos fugirão para a Itália para construir Roma, uma nova Troia. Corebo está morto e Cassandra se prepara para a sua própria morte, indagando às mulheres se elas se submeterão ao estupro e à escravidão. Algumas têm medo da morte; afastando essas desgraças, as outras tomam de suas liras e repetem o seu juramento de morrerem livres. Soldados gregos, ao adentrar em busca de tesouros públicos, se espantam ante à visão do suicídio em massa das mulheres. Enéas e os seus homens escapam com o tesouro.
3º ato
Em uma galeria do palácio de Dido, rainha de Cartago, seus súditos a saúdam com um hino. Ela os faz lembrar que em apenas sete anos, desde que tiveram de fugir de Tiro, eles construíram um novo e próspero reino. Sua irmã Ana, garante a Dido, que é viúva, que um dia ela poderá amar novamente. Iopas, o poeta da corte, anuncia a chegada de visitantes que por pouco não naufragaram em uma tempestade recente. Dido os recebe. Eles são os remanescentes do exército troiano, pedindo que sejam acolhidos por alguns dias, antes que embarquem rumo à Itália, e oferecendo a Dido o que sobrou do seu tesouro. Quando Dido descobre que Jarbas, o governante dos númidas, está prestes a atacar Cartago porque ela repeliu as suas ofertas de casamento, Enéas avança pelas fileiras de marinheiros, se identifica e se prontifica a lutar ao lado dos cartagineses. Dido aceita e Enéas reagrupa as tropas para expulsar o invasor, incumbindo o seu filho, Ascânio, de cuidar da rainha.
4º ato
Interlúdio orquestral: Caçada real e tempestade. Alguns dias mais tarde, em uma floresta, náiades que brincavam em um riacho se escondem ao ouvirem os caçadores se aproximarem. Inicia-se uma tempestade. Dido e Enéas buscam abrigo em uma gruta. Ninfas, sátiros e faunos dançam durante a tormenta e desaparecem assim que ela passa.
Anoitece nos jardins de Dido próximos ao mar. Ana pergunta a Narbal, o conselheiro da rainha, porque ele aparenta estar preocupado, agora que os númidas foram derrotados. Ele responde que, desde que Dido se apaixonou por Enéas, ela tem se descuidado de suas obrigações e que o destino de Enéas é ir para a Itália. O romance não pode trazer boas consequências. Narbal teme que, ao acolher os forasteiros, Cartago tenha atraído a sua própria ruína. Dido surge acompanhada de Enéas e lhe pede que conte mais sobre os últimos dias de Troia. Quando ele explica que Andrômaca, a viúva de Heitor, terminou por sucumbir ao amor e se casou com Pirro, do lado inimigo, Dido enxerga um paralelo com a sua própria situação. Ela e Enéas fazem rapsódias sobre o seu amor, mas, eventualmente, o deus Mercúrio surge ao luar e faz lembrar a Enéas sobre o seu destino: a Itália.
5º ato
À noite, na praia, com os navios troianos ancorados nas proximidades, o jovem marinheiro Hilas canta uma balada nostálgica e adormece. Panthée informa aos outros líderes troianos que o seu atraso é incômodo: presságios e aparições diárias os faz lembrar da impaciência dos deuses e do finado Heitor com a sua incapacidade de seguir em frente. Determinados a partir no dia seguinte, eles se recolhem às suas barracas enquanto duas sentinelas passam, permitindo a passagem de Enéas. Este se esforça por se livrar de receios e fazer o que deve ser feito. Assim que ele decide ir ao encontro de Dido mais uma vez, aparecem os espíritos de Príamo, Heitor, Corebo e Cassandra, insistindo em suas exigências. Forçado a abrir mão de Dido, Enéas desperta os troianos e manda que icem as velas antes do raiar do dia. Contudo, Dido o encontra e se enraivece diante de seu abandono. Embora ele afirme amá-la, ela o amaldiçoa. Assim que ela se retira, Enéas, confuso, sobe à embarcação. Assim que nasce o dia, no palácio, Dido pede à sua irmã que vá de encontro a Enéas. Agora que a sua raiva se extinguiu, ela tentará persuadi-lo a ficar mais alguns dias, mas já se enxergam os navios troianos adentrando o mar. Dido lamenta não ter antevisto a deslealdade de Enéas nem ter incendiado a sua esquadra. Em vez disso, ela queimará os seus presentes e troféus, mandando que se erga uma pira.
Nos jardins da rainha junto ao mar, construiu-se uma pira com os despojos de Enéas, inclusive o divã nupcial. Sacerdotes rezam pela paz no coração de Dido, enquanto Ana e Narbal amaldiçoam a aventura de Enéas rumo à Itália. Dido prevê que se lembrarão do seu destino, juntamente com a desonra de Enéas: um dia, um futuro general cartaginês, Aníbal, se vingará por ela contra a Itália. Tomando da espada de Enéas, ela se apunhala e cai sobre o divã. No seu último suspiro, Dido informa aos circunstantes em choque que o destino se opõe a Cartago: ela será destruída e Roma governará eternamente. Voltando as suas costas para uma visão do capitólio romano, os sobreviventes pronunciam ódio imortal a Enéas e a seus descendentes.


Synopsis

Les Troyens

Первый акт
Троянцы радуются возможному миру после 10 лет греческой осады. Они восхищаются гигантским деревянным конем, которого греки оставили в качестве приношения богине Афине Палладе. Пророчица Кассандра, дочь царя Приама старается понять причины ухода греков. В момент откровения она видит на крепостных стенах тень своего брата Гектора. Кассандра безуспешно пытается предупредить Приама и своего жениха Хореба о грядущих бедах. Когда Хореб умоляет ее присоединиться к празднествам, она старается убедить его покинуть город, потому что видит, что их обоих ожидает смерть. В сопровождении группы, воздающей благодарение богам, появляется полководец троянской армии Эней. Радость сменяется скорбью с появлением вдовы Гектора Андромахи, которая привела к царю Приаму и царице Гекубе своего сына Астианакса. Эней сообщает, что жрец Лаокоон, который подозревал, что деревянный конь — это какая-то ловушка, бросил в коня копье и призвал толпу сжечь его, но в этот момент жреца ужалили две морских змеи. Эней предлагает перенести коня в город как дар Афине Палладе. Под звуки троянского марша конь передвигается ближе к городу, и Кассандра понимает, что он несет катастрофу.
Второй акт
Эней спит в своей комнате. К нему является тень Гектора и велит ему бежать, так как Энею предназначено основать империю, которая будет править миром. Тень исчезает, и в комнату врывается раненый друг Энея Пантей. Он принес весть о том, что в коне прятались греческие солдаты, которые захватили Трою. Эней спешит к защитникам города.
Во дворце Приама троянские женщины молятся об избавлении от захватчиков. Кассандра предсказывает, что Эней и часть троянцев смогут спастись и станут основателями Рима — новой Трои. Хореб погиб, и Кассандра готовится к собственной смерти. Она спрашивает женщин, примут ли они судьбу побежденных — насилие и рабство. Некоторые боятся смерти, их оттесняют. Женщины берут в руки лиры и повторяют свою клятву умереть свободными. Греческие солдаты, ворвавшиеся во дворец в поисках царских сокровищ, поражены массовым самоубийством троянок. Энею и его дружине удалось спастись вместе с сокровищами.
Третий акт
Во дворце карфагенской царица Дидоны подданные поют ей приветственный гимн. Она напоминает, что им удалось построить новое цветущее царство всего лишь за семь лет после бегства из Тиреи. Дидона вдова, и ее сестра Анна успокаивает Дидону, говорит ей, что Дидона однажды снова сможет полюбить. Придворный поэт Иопас объявляет прибытие гостей, которые чудом выжили в недавней буре. Дидона приветствует чужестранцев. Это остатки троянской армии, которые направляются в Рим. Они просят пристанища на несколько дней и предлагают Дидоне сохранившиеся у них царские сокровища. До Дидоны доходит известие, что Ярбас, правитель Нубии, собирается напасть на Карфаген, потому что она отклонила его предложение о женитьбе. Эней выходит вперед, представляется Дидоне и предлагает карфагенянам свою помощь в сражении. Дидона принимает это предложение, и Эней выступает со своей дружиной навстречу врагу. Своего сына Аскания Эней оставляет охранять Дидону.
Четвертый акт
Оркестр играет интерлюдию «Королевская охота и гроза». Прошло несколько дней. У лесной речки резвятся наяды. Они прячутся при появлении охотников. Разразилась гроза. Дидона и Эней укрываются в пещере. Нимфы, сатиры и фавны танцуют во время грозы. Они исчезают вместе с грозой.
Царские сады у моря. Наступает вечер. Анна спрашивает Нарбала, советника Дидоны, чем он озабочен? Ведь нубийцы побеждены. Нарбал отвечает, что с тех пора как Дидона полюбила Энея, она забыла о своем долге. Энею же предназначено отправиться в Италию: ничего хорошего из этой любви не выйдет. Нарбал боится, что дав пристанище чужеземцам, Карфаген обрек себя на гибель. Появляются Дидона и Эней. Дидона просит Энея рассказать о последних днях Трои. Когда Эней говорит о том, что Андромаха, вдова Гектора, в конце концов полюбила и вышла замуж за Пирра — одного из врагов, Дидона видит, что ее история в чем-то сходна с историей Андромахи. Она и Эней воспевают свою любовь, но через некоторое время в свете луны появляется бог Меркурий и напоминает Энею о его предназначении — об Италии.
Пятый акт
Ночь у причала, где пришвартованы троянские корабли. Молодой моряк Хилас поет ностальгическую балладу и засыпает. Пантей говорит другим троянцам, что промедление становится тягостным. Каждый день появляются знамения. Тени напоминают троянцам о том, что боги и погибший Гектор недовольны тем, что троянцы остаются на месте. Троянцы полны решительности завтра же отправиться в путь. Они начинают расходиться по шатрам, когда появляются два стражника, расчищающие дорогу для Энея. Эней борется с сомнениями, мешающими ему выполнить свое предназначение. Эней решил, что должен увидеть Дидону еще раз. Появляются тени Приама, Гектора, Хореба и Кассандры. Они требуют исполнения своих заветов. Эней вынужден забыть о Дидоне. Он будит троянцев и приказывает им поднимать паруса, чтобы выйти в море до рассвета. Однако Дидона обнаруживает происходящее и гневно осуждает Энея за побег. Эней возражает, что по-прежнему любит Дидону, но она проклинает его. Разгневанная Дидона убегает, и опечаленный Эней восходит на свой корабль. Дворец Дидоны. Наступает рассвет, и царица просит свою сестру пойти к Энею. Ее гнев прошел, она хочет попытаться убедить его остаться еще на несколько дней, но троянские корабли уже отошли от берега и направляются в открытое море. Дидона жалеет, что не смогла предвидеть предательство Энея, и не сожгла его флот. Вместо этого она сожжет его дары и доспехи. Она велит соорудить ритуальный костер.
В царских садах у моря горит ритуальный костер. В него брошено все оставшееся от Энея, в том числе, брачное ложе. Жрецы молятся за покой в сердце Дидоны, а Анна и Нарбал проклинают поход Энея в Италию. Дидона предрекает, что ее судьбу запомнят, а Энею достанется бесславие: будущий карфагенский генерал Ганнибал однажды отомстит Италии за Дидону. Дидона хватает меч Энея и вонзает его себе в грудь. На последнем дыхании Дидона говорит окружившим ее шокированным людям, что судьба настроена против Карфагена. Он будет разрушен, а Рим будет править вечно. Карфагеняне отворачиваются от видения римской столицы и клянутся в вечной ненависти к Энею и его потомкам.

Synopsis

Les Troyens

Les Troyens
トロイアの人々
作曲:エクトル・ベルリオーズ
原作:ウェルギリウスの叙事詩『アエネイス』
台本:エクトル・ベルリオーズ
初演:第2部(第3-5幕)『カルタゴのトロイア人』のみの初演は1863年11月4日、パリ、リリック劇場。全曲初演は1890年12月6日、カールスルーエ宮廷劇場。

第1幕
10年間にわたる包囲を解いて、ギリシャ軍がついにトロイから引き上げた。彼らが去った後には、知恵の女神アテーナへの供え物として巨大な木馬が残された。トロイ国王プリアムの娘で予知能力を持つ王女カサンドラだけが、ギリシャ軍の突然の撤退を不審に思っている。戦死した兄エクトールの亡霊が城壁を歩く幻覚を見たカサンドラは、父王に大きな災いが迫っていることを知らせ、婚約者のコロエブスにはトロイを離れるよう訴えるが、ふたりとも耳を貸さない。皆と一緒に平和を祝おうと誘う婚約者に、私たちはふたりとも死ぬ定めにある、とカサンドラは語る。

トロイの民は神々に感謝の祈りを捧げる。エクトールの未亡人アンドロマケーが、国王夫妻の前に王位継承者である幼い息子を連れて来る。戦士アエネアスがやって来て、神官ラオコーンの死を報告する。木馬に何らかの仕掛けがあるのではないかと怪しんだラオコーンが、木馬に槍を投げ、群衆に火を放たせたところ、二匹の巨大な海蛇が現れて、彼とふたりの息子を呑みこんだというのだ。国王とアエネアスは、女神アテーナをなだめるため、木馬を市内に引き入れるよう命令する。カサンドラはこれでトロイも一巻の終わりであると悟る。

第2幕
アエネアスのもとにエクトールの亡霊が現れ、「お前の使命はこの国を出て、いつか世界を支配することになる帝国を築くことだ」と告げる。亡霊が消えると、友人パントゥスが駆け込んで来て、例の木馬の中からギリシャ兵士が出てきて、トロイの都市を破壊していると告げる。アエネアスは反撃に駆けつける。

トロイの女たちが、侵略者から救いたまえ、と祈りを捧げている。カサンドラは、アエネアスが数人のトロイ人を連れてイタリアへ行き、新たな都市、新たなトロイを建国するだろうと予言する。コロエブスは戦死し、カサンドラは婚約者の後を追う覚悟をする。そして女たちに向かい、凌辱され奴隷となる道に甘んじるのか、と問う。ギリシャ軍兵士が攻め込むと、女たちはいっせいに自害して果てる。アエネアスは部下とともにトロイの財宝を持って落ち延びる。

第3幕
北アフリカのカルタゴ。民衆が女王ディドーを迎える。ディドーの夫だった国王が殺され、祖国テュロスを後にしてから7年の歳月をかけて、彼らはこの地に豊かな王国を築き上げた。ディドーの妹アンナは、再婚に消極的な姉に、きっとまた恋する日が来るだろうし、カルタゴには国王が必要だと語る。そこへ先日の嵐で航海中に遭難し、命からがらたどり着いた者たちが拝謁を願っているという知らせが入る。アエネアスをはじめとするトロイ軍の生き残り兵士たちだ。ディドーは彼らを迎え入れる。続いてヌミディア君主のイアルバスが攻め込んできたという知らせが入る。アエネアスは自分が軍人であることを明かし、加勢を申し出る。ディドーがその申し出を受け入れると、彼は息子アスカニウスを彼女に託し、カルタゴとトロイの合同軍を率いて出陣する。

第4幕
アエネアスは勝利を収めてカルタゴへ戻った。狩に出たディドーとアエネアスは嵐に遭い、洞窟で雨宿りをする。そして互いの気持ちを確かめ合った。

それから数ヶ月が過ぎた。女王の相談役ナルバルは、ディドーが恋に落ちて以来、公務がおろそかになっていることを案じ、トロイ人を迎え入れたことによって、カルタゴが破滅への道を歩みはじめたのではないかと憂える。ディドーがアエネアスと廷臣たちを伴ってやって来て、歌や踊りを見る。彼女はアエネアスにトロイ陥落の話の続きをねだる。そしてエクトールの未亡人アンドロマケーが、かつての敵ピュルスと再婚したことを知ると、わが身と重ねて考える。ふたりきりになって再び愛を誓い合っていると、メルクリウスの神が現れて、アエネアスに彼の使命と目指すべき土地――イタリア――を思い出させる。

第5幕
港にあるトロイ兵の野営地。夜、若い水夫が望郷のバラードを歌っている。パントゥスと船長たちは、奇怪な現象が起きたり亡霊が現れたりしてカルタゴを発つよう催促するので、気が気ではない。アエネアスがやって来る。ディドーへの愛と、カルタゴを去らねばならない使命との板挟みに苦しみ、最後にもう一度だけディドーに会おうと決心する。しかし亡きトロイ王プリアムや、王子エクトール、王女カサンドラ、その婚約者コロエブスの亡霊が現れて出発を求めると、アエネアスは日の出前の出帆を部下に命じる。ディドーがやって来る。アエネアスは、彼女への愛に偽りはないが、別れなければならないと話す。ディドーは彼に呪いの言葉を浴びせる。日が昇ると、ディドーは妹に、もう一度アエネアスを引き留めてほしいと頼む。しかしトロイ船隊は出港したあとだった。怒りに燃えるディドーは、彼からもらった贈り物やふたりの愛の思い出を焼き払うため、薪を積み上げるよう命じる。そして死を決意し、カルタゴの地と大切な人々すべてに別れを告げる。

薪の山が燃えさかり、神官たちがディドーのために祈りを捧げる。ディドーは、自分の悲運は末永く語り継がれ、その恨みは後世の将軍ハンニバルがイタリアに対して晴らしてくれるだろう、と予言する。そしてアエネアスの剣を手に取って自害した。しかし遠ざかる意識の中でディドーが見た幻は、永遠なるローマによって、逆に滅ぼされるカルタゴだった。ローマのキャピトル神殿が幻影のように遠くに浮かび上がる中、カルタゴの民はアエネアスとその子孫を呪い続ける。