Synopsis

Die Walküre

Act I
Pursued by enemies during a storm, Siegmund stumbles exhausted into an unfamiliar house. Sieglinde finds him lying by the hearth, and the two feel an immediate attraction. They are interrupted by Sieglinde’s husband, Hunding, who asks the stranger who he is. Calling himself “Woeful,” Siegmund tells of a disaster-filled life, only to learn that Hunding is a kinsman of his enemies. Hunding tells his guest they will fight to the death in the morning.

Alone, Siegmund calls on his father, Wälse, for the sword he once promised him. Sieglinde reappears, having given Hunding a sleeping potion. She tells of her wedding, at which a one-eyed stranger thrust into a tree a sword that has since resisted every effort to pull it out (“Der Männer Sippe”). Sieglinde confesses her unhappiness to Siegmund. He embraces her and promises to free her from her forced marriage to Hunding. As moonlight floods the room, Siegmund compares their feelings to the marriage of love and spring (“Winterstürme wichen dem Wonnemond”). Sieglinde addresses him as “Spring” but asks if his father was really “Wolf,” as he said earlier. When Siegmund gives his father’s name as Wälse instead, Sieglinde recognizes him as her twin brother. Siegmund pulls the sword from the tree and claims Sieglinde as his bride, rejoicing in the union of the Wälsungs.

Act II
High in the mountains, Wotan, leader of the gods, tells his warrior daughter, the Valkyrie Brünnhilde, that she must defend his mortal son Siegmund in his upcoming battle with Hunding. She leaves joyfully to do what he has asked, as Fricka, Wotan’s wife and the goddess of marriage, appears. Fricka insists that Wotan must defend Hunding’s marriage rights against Siegmund. She ignores his argument that Siegmund could save the gods by winning back the Nibelung Alberich’s all-powerful ring from the dragon Fafner. When Wotan realizes he is caught in his own trap—he will lose his power if he does not enforce the law—he submits to his wife’s demands. After Fricka has left, the frustrated god tells the returning Brünnhilde about the theft of the Rhinegold and Alberich’s curse on it (“Als junger Liebe Lust mir verblich”). Brünnhilde is shocked to hear her father, his plans in ruins, order her to fight for Hunding.

Siegmund comforts his fearful bride and watches over her when she falls asleep. Brünnhilde appears to him as if in a vision, telling him he will soon die and go to Valhalla (“Siegmund! Sieh auf mich!”). He replies that he will not leave Sieglinde and threatens to kill himself and his bride if his sword has no power against Hunding. Moved by his steadfastness, Brünnhilde decides to defy Wotan and help Siegmund. Siegmund bids farewell to Sieglinde when he hears the approaching Hunding’s challenge. The two men fight and Siegmund is about to be victorious, when Wotan appears and shatters his sword, leaving him to be killed by Hunding. Brünnhilde escapes with Sieglinde and the broken sword. Wotan contemptuously kills Hunding with a wave of his hand and leaves to punish Brünnhilde for her disobedience.

Act III
Brünnhilde’s eight warrior sisters—who have gathered on their mountaintop bearing slain heroes to Valhalla. They are surprised to see Brünnhilde arrive with a woman, Sieglinde. When they hear she is fleeing Wotan’s wrath, they are afraid to hide her. Sieglinde is numb with despair until Brünnhilde tells her she bears Siegmund’s child. Now eager to be saved, she takes the pieces of the sword from Brünnhilde, thanks her, and rushes off into the forest to hide from Wotan. When the god appears, he sentences Brünnhilde to become a mortal woman, silencing her sisters’ objections by threatening to do the same to them. Left alone with her father, Brünnhilde pleads that in disobeying his orders she was really doing what he wished. Wotan will not give in: she must lie in sleep, a prize for any man who finds her. She asks to be surrounded in sleep by a wall of fire that only the bravest hero can pierce. Both sense this hero must be the child that Sieglinde will bear. Sadly renouncing his daughter (“Leb’ wohl, du kühnes, herrliches Kind”), Wotan kisses Brünnhilde’s eyes with sleep and mortality before summoning Loge, the god of fire, to encircle the rock. As flames spring up, the departing Wotan invokes a spell defying anyone who fears his spear to brave the flames.

Synopsis

Die Walküre

Primer Acto
Perseguido por enemigos durante una tempestad, Siegmund se precipita y cae agotado en una casa desconocida. Sieglinde lo encuentra acostado junto al hogar, y ambos se sienten atraídos inmediatamente. Los interrumpe el marido de Sieglinde, Hunding, preguntándole al extraño quién es. Describiéndose como un “afligido”, Siegmund relata una vida llena de infortunios, y así descubre que Hunding es pariente de sus enemigos. Hunding le dice a su invitado que, por la mañana, lucharán hasta la muerte.

A solas, Siegmund le pide a Wälse, su padre, la espada que le había prometido. Sieglinde reaparece, tras haberle dado una poción para dormir a Hunding. Ella cuenta que durante su boda, un extraño con un ojo clavó una espada en un árbol, y desde aquel entonces, nadie la ha podido quitar (“Der Männer Sippe”). Sieglinde le confiesa su infelicidad a Siegmund. Él la abraza y le promete librarla de su matrimonio forzado con Hunding. Mientras la luz de la luna llena la sala, Siegmund compara los sentimientos de ambos con el matrimonio del amor y la primavera (“Winterstürme wichen dem Wonnemond”). Sieglinde lo llama “Primavera”, y pregunta si su padre era realmente el “Lobo”, como él había relatado antes. Cuando Siegmund le dice que el nombre de su padre es Wälse, Sieglinde lo reconoce como su hermano gemelo. Siegmund arranca la espada del árbol y proclama a Sieglinde su prometida, regocijándose por la unión de los Wälsungs.

Segundo Acto
En lo alto de las montañas, Wotan, el líder de los dioses, le dice a su hija guerrera, la valquiria Brünnhilde, que ella deberá defender a su hijo mortal, Siegmund, en su duelo contra Hunding. Ella sale, contenta, a hacer lo que su padre le pide. Mientras tanto aparece Fricka, esposa de Wotan y diosa del matrimonio. Fricka insiste en que Wotan defienda los derechos matrimoniales de Hunding en vez de proteger a Siegmund. Ella ignora el hecho de que Siegmund podría salvar a los dioses al recuperar el poderoso anillo del nibelungo Alberich, que está en poder del dragón Fafner. Al percibirse preso en su propia trampa — perderá sus poderes si no hace que la ley se cumpla, — Wotan se somete a las exigencias de su esposa. Después de que Fricka parte, el dios, frustrado, le cuenta a Brünnhilde sobre el robo del Oro del Rin y sobre la maldición de Alberich (“Als junger Liebe Lust mir verblich”). Brünnhilde se indigna cuando su padre le ordena que luche en defensa de Hunding porque su plan le ha fallado.

Siegmund consuela a su prometida amedrentada y la cuida cuando está dormida. Brünnhilde se le aparece en una visión, diciendo que él morirá pronto y partirá para Valhalla (“Siegmund! Sieh auf mich!”). Él le responde que no dejará a Sieglinde, y amenaza con quitarse la vida y la de su prometida si su espada no tuviera poder contra Hunding. Conmovida por su firmeza, Brünnhilde decide ayudar a Siegmund, desobedeciendo a Wotan. Siegmund se despide de Sieglinde al escuchar que el desafiante Hunding se aproxima. Los dos hombres luchan y Siegmund está listo a salir victorioso, cuando Wotan aparece y rompe su espada, permitiendo que Hunding lo mate. Brünnhilde huye con Sieglinde y se lleva consigo los restos de la espada. Con desdén, Wotan mata a Hunding con un movimiento de su mano y parte para castigar a Brünnhilde por su desobediencia.

Tercer Acto
Las ocho hermanas guerreras de Brünnhilde — reunidas en la cima de la montaña, cargando héroes muertos para Valhalla —se sorprenden al verla llegar con una mujer, Sieglinde. Al enterarse de que está huyendo de la ira de Wotan, tienen miedo de esconderla. Sieglinde está abatida por la desesperación, hasta que Brünnhilde le revela que lleva en sus entrañas al hijo de Siegmund. Ansiosa por salvarse, toma los fragmentos de la espada de Brünnhilde, le agradece, y entra en el bosque para esconderse de Wotan. Cuando el dios aparece, sentencia a Brünnhilde a tornarse mortal y amenaza con hacer lo mismo con cualquiera de las hermanas que se opongan. A solas con su padre, Brünnhilde le dice que, al desobedecer sus órdenes, ella estaba haciendo lo que él deseaba en realidad. Pero Wotan no da el brazo a torcer: ella deberá yacer dormida, y el hombre que la encuentre se la llevará como premio. Ella le pide que, durante su sueño, la cerque una pared de fuego, y que sólo permita que un héroe valiente pueda traspasar tal pared. Ambos presienten que este héroe será el niño que Sieglinde lleva en su vientre. Tristemente, renunciando a su hija (“Leb’ wohl, du kühnes, herrliches Kind”), Wotan besa los ojos de Brünnhilde dándole sueño y mortalidad, y después invoca a Loge, el dios del fuego, para que cerque la piedra donde ella reposa. Mientras las llamaradas suben, Wotan invoca un hechizo desafiando a todos aquellos que temen su lanza para que vengan a enfrentar las llamas.

Synopsis

Die Walküre

Acte I
Poursuivi par des ennemis pendant un orage, Siegmund se réfugie, épuisé, dans une maison inconnue. Sieglinde le trouve étendu près du foyer et tous deux se trouvent immédiatement attirés l’un vers l’autre. Ils sont interrompus par l’arrivée du mari de Sieglinde, Hunding, qui demande à l’étranger de s’identifier. Se faisant appeler Wehwalt ("maudit"), Siegmund relate alors une existence faite de malheurs et de désastres avant d’apprendre qu’Hunding est de ceux qui le traquaient. Hunding dit à son invité qu’il le combattra à mort au matin.

Resté seul, Siegmund en appelle à son père, Wälse, en quête de cette épée qu’il lui avait promise autrefois. Sieglinde réapparaît après avoir administré à Hunding une potion somnifère. Elle lui parle alors de son mariage durant lequel un homme dont on ne voyait qu’un œil planta une épée dans le tronc d’un arbre. Nul ne parvint jamais à l’arracher ("Der Männer Sippe"). Sieglinde confie son désespoir à Siegmund. Il l’étreint et promet de la libérer de son mariage forcé avec Hunding. Alors que la lune illumine la pièce, Sieglinde compare les sentiments qui les animent au mariage de l’amour et du printemps ("Winterstürme wichen dem Wonnemond"). Sieglinde s’adresse à lui comme le "Printemps" mais lui demande si son père était réellement le "loup" comme il le laissait entendre plus tôt. Lorsque Siegmund révèle le nom de son père, Wälse, Sieglinde réalise qu’il n’est autre que son frère jumeau. Siegmund arrache l’épée du tronc d’arbre et proclame que Sieglinde sera sa femme, se réjouissant de l’union des Wälsung.

Acte II
Perché dans les montagnes, Wotan, seigneur des dieux, annonce à sa guerrière de fille, la Walkyrie Brünnhilde qu’elle doit défendre son fils, le mortel Siegmund dans le combat qui doit l’opposer à Hunding. Elle prend congé en se réjouissant d’accomplir ce qui lui a été demandé tandis que Fricka, épouse de Wotan et déesse du mariage fait son apparition. Fricka insiste pour que Wotan défende les droits maritaux de Hunding contre Siegmund. Elle rejette son argument selon lequel Siegmund pourrait venir au secours des dieux en récupérant l’anneau tout puissant du Niebelung Alberich des griffes du dragon Fafner. Lorsque Wotan réalise qu’il est pris à son propre piège – il perdra son pouvoir s’il ne se porte pas garant de la loi - il cède à la demande de sa femme. Une fois Fricka partie, le dieu frustré relate à Brünnhilde, de retour, comment l’or du Rhin a été dérobé et la malédiction d’Alberich sur cet or ("Als junger Liebe Lust mir verblich"). Brünnhilde est choquée d’entendre alors son père changer ses plans et lui ordonner de se battre pour Hunding.

Siegmund réconforte son épouse effrayée et veille sur elle alors qu’elle s’endort. Brünnhilde apparaît devant lui, telle une vision, lui annonçant qu’il mourra bientôt et ira au Valhalla ("Siegmund! Sieh auf mich!"). Il rétorque qu’il ne quittera pas Sieglinde et menace de se tuer ainsi que son épouse si son épée n’a pas de pouvoir contre Hunding. Touchée par sa ferme détermination, Brünnhilde décide alors de défier Wotan et de venir en aide à Siegmund. Ce dernier fait ses adieux à Sieglinde lorsqu’il entend que le moment approche de se mesurer à Hunding. Les deux hommes se battent et Siegmund est sur le point d’emporter la victoire lorsque Wotan apparaît et brise son épée, ce qui entraîne la mort du héros. Brünnhilde et Sieglinde prennent la fuite avec l’épée brisée. D’un regard méprisant, Wotan tue Hunding du revers de sa main avant de se lancer à la poursuite de Brünnhilde afin de la punir pour avoir désobéi.

Acte III
Les huit sœurs guerrières de Brünnhilde se sont réunies sur les plus hautes cimes afin d’emporter au Valhalla le corps des héros tués. Elles sont surprises de voir Brünnhilde arriver en compagnie d’une femme, Sieglinde. Lorsqu’elles apprennent qu’elle fuit la colère de Wotan, elles craignent de la cacher. Sieglinde est paralysée de frayeur jusqu’à ce que Brünnhilde lui révèle qu’elle porte en elle l’enfant de Siegmund. Désormais prête à être sauvée, Sieglinde reprend les morceaux de l’épée des mains de Brünnhilde, la remercie, et s’enfuit dans les profondeurs de la forêt afin de se cacher de Wotan. Lorsque le dieu apparaît, il condamne Brünnhilde à devenir mortelle, coupant court aux objections de ses sœurs en les menaçant d’en faire de même pour elles. Restée seule avec son père, Brünnhilde plaide sa cause en expliquant que par sa désobéissance, elle ne faisait qu’exprimer ce qu’il souhaitait vraiment. Wotan ne cèdera pas : elle devra tomber dans un profond sommeil et sera livrée au premier mortel qui la délivrera. Elle demande à être entourée dans son sommeil d’un mur de feu que seul, le plus brave des héros pourra traverser. Tous deux pensent que ce héros ne peut être que ce fils que Sieglinde portera. Avec tristesse, se séparant de sa fille ("Leb’ wohl, du kühnes, herrliches Kind"), Wotan embrasse les yeux de Brünnhilde la plongeant à la fois dans le sommeil et la mortalité avant d’en appeler à Loge, le dieu du feu, pour encercler le rocher. Tandis que les flammes s’élèvent dans l’air, Wotan s’en va et invoque un sortilège mettant au défi quiconque craignant sa lance de braver les flammes.

Synopsis

Die Walküre

Erster Akt
Während eines Sturmes sucht Siegmund der Wälsung, der von Feinden durch den Wald gejagt wird, Schutz in einem ihm unbekannten Haus. Sieglinde findet den Fremden vor dem Kamin liegen, und die beiden fühlen sich sofort zueinander hingezogen. Bald werden sie jedoch von Sieglindes Mann Hunding unterbrochen, der den Fremden nach seinem Namen fragt. Siegmund nennt sich „Wehwalt“ und erzählt ihnen von einem Leben voller Unglück („Friedmund darf ich nicht heißen“), muss jedoch feststellen, dass Hunding ein Verwandter seiner Feinde ist. Bevor er sich schlafen legt, sagt Hunding seinem Gast, dass sie am Morgen einen Kampf bis auf den Tod führen werden.
Als er allein ist, ruft Siegmund seinen Vater Wälse um das Schwert an, das er ihm einst versprochen habe. Sieglinde tritt wieder auf; sie hat Hunding einen Schlaftrunk verabreicht. Sie erzählt ihm von ihrer Hochzeit, bei der ein einäugiger Fremder ein Schwert in den Baum gerammt habe, das seither niemand habe herausziehen können („Der Männer Sippe“). Sieglinde gesteht Siegmund, wie unglücklich sie ist. Er umarmt sie und schwört, sie von ihrer erzwungenen Ehe zu Hunding zu befreien. Im Mondlicht vergleicht Siegmund ihre Gefühle mit der Verbindung von Liebe und Frühling („Winterstürme“). Sieglinde redet ihn mit „Frühling“ an („Du bist der Lenz“), fragt ihn aber, ob sein Vater wirklich „Wolf“ hieß, wie er behauptet hatte. Als Siegmund seinen Vater stattdessen Wälse nennt, erkennt Sieglinde ihn als ihren Zwillingsbruder. Er zieht das Schwert aus dem Baum und nimmt Sieglinde als Braut, über die Vereinigung der Wälsungen frohlockend.

Zweiter Akt
Hoch in den Bergen weist Wotan, der Herr der Götter, seine Tochter, die Walküre Brünnhilde, an, seinen sterblichen Sohn Siegmund in dessen bevorstehenden Kampf mit Hunding zu verteidigen. Als sie freudig geht, um diese Aufgabe zu erfüllen („Hojotoho!“), begegnet die Walküre Wotans Frau Fricka, der Göttin der Ehe. Fricka besteht darauf, dass Wotan Hundings Eherechte gegen Siegmund verteidigen müsse, und ignoriert Wotans implizites Argument, dass Siegmund die Götter retten könnte, wenn er den Ring vom Drachen Fafner zurückgewänne, bevor die Nibelungen-Zwerge ihn zurückbekommen. Als Wotan begreift, dass er in seine eigene Falle gegangen ist – seine göttliche Kraft wird ihn verlassen, wenn er nicht die Gesetze aufrechterhält – stimmt er den Forderungen seiner Frau zu. Nachdem Fricka triumphierend gegangen ist, berichtet der frustrierte Gott der wiedergekehrten Brünnhilde vom Diebstahl des Goldes und Alberichs Fluch („Als junger Liebe“). Brünnhilde ist schockiert, als ihr Vater, dessen Pläne nun alle zunichte gemacht wurden, ihr befiehlt, auf der Seite Hundings zu kämpfen. Darauf, allein in der Dunkelheit, zieht sie sich zurück, als Siegmund und Sieglinde näherkommen.
Siegmund tröstet seine verzweifelte Braut und bewacht sie, während sie einschläft. Brünnhilde erscheint ihm wie eine Vision und sagt ihm, er werde bald in Walhall einziehen (Todesverkündigung: „Siegmund! Sieh auf mich!“). Er sagt ihr, er werde Sieglinde nicht verlassen, und droht damit, sich selbst und seine Braut umzubringen, wenn sein Schwert ihm nicht gegen Hunding helfe. Brünnhilde ist gerührt und beschließt, Wotan zu trotzen und Siegmund zu helfen. Sie verschwindet. Siegmund verabschiedet sich von Sieglinde, als er Hunding näherkommen hört. Gerade als Siegmund jedoch dabei ist, Hunding zu besiegen, erscheint Wotan und zerschmettert sein Schwert, so dass Hunding ihn töten kann. Brünnhilde entflieht mit Sieglinde und dem zerbrochenen Schwert. Voller Verachtung fällt Wotan Hunding mit einer Handbewegung und macht sich auf, um Brünnhilde für ihren Ungehorsam zu bestrafen.

Dritter Akt
Auf dem Walkürenfelsen wundern sich Brünnhildes acht Walküren-Schwestern – die dort zusammengekommen sind, als sie gefallene Helden nach Walhall bringen – sie dort mit Sieglinde eintreffen zu sehen. Als sie vernehmen, dass sie vor Wotans Wut flieht, haben sie Angst, sie zu verstecken. Sieglinde ist völlig verzweifelt, bis Brünnhilde ihr verkündet, dass sie Siegmunds Kind trage. Nun will sie sich retten und nimmt die Reste des Schwertes von Brünnhilde entgegen, dankt ihr und geht in den Wald, um sich in der Nähe von Fafners Höhle zu verstecken, wo sie vor Wotan sicher ist. Als der Gott erscheint, verdammt er Brünnhilde dazu, eine sterbliche Frau zu werden; ihre Schwestern bringt er dadurch zum Schweigen, dass er ihnen dasselbe Schicksal androht. Als sie mit ihrem Vater allein ist, sagt Brünnhilde, dass sie durch ihren Ungehorsam die wirklichen Wünsche ihres Vaters erfüllt habe („War es so schmählich“). Aber Wotan gibt nicht nach: sie muss sich schlafen legen und dem ersten Mann folgen, der sie findet. Als sein Ärger aber verraucht, bittet sie darum, im Schlaf von einem Feuerring umgeben zu werden, den nur der mutigste Held durchdringen kann. Beide spüren, dass dies das Kind sein wird, das Sieglinde trägt. Voller Trauer („Leb’ wohl“) küsst Wotan Brünnhildes Augen mit Schlaf und Sterblichkeit, bevor er Loge, den Gott des Feuers, herbeiruft, um den Felsen mit Feuer zu umgeben. Als die Flammen aufsteigen, belegt Wotan den Fels mit einem Bann gegen jeden, der seinen Speer fürchte (Feuermusik).

Synopsis

Die Walküre

Atto I
Siegmund, in piena tempesta, fugge dai suoi nemici e trova un rifugio in una casa estranea. Sieglinde, la padrona di casa, lo ritrova davanti al focolare e i due sono immediatamente attratti l’uno all’altra. Li interrompe il marito di Sieglinde, Hunding, che chiede allo straniero di identificarsi. Siegmund dice di chiamarsi “Woeful” e, raccontando loro la sua vita disastrosa, si rende conto che Hunding è un alleato dei suoi nemici. Questo lo sfida a un duello alla morte la mattina successiva.

Rimasto solo, Siegmund invoca suo padre, Wälse, reclamando la spada da lui promessagli. Sieglinde, che ha appena dato un sonnifero al marito, appare sulla porta e racconta a Siegmund come il giorno delle sue nozze uno straniero da un occhio solo abbia conficcato una spada in un tronco d’albero, e come nessuno sia mai riuscito a rimuoverla (“Der Männer Sippe”). Sieglinde gli confessa anche di essere gravemente infelice nel suo matrimonio et Siegmund le promette di salvarla. Poi la giovane donna gli chiede quale sia il vero nome di suo padre e quando Siegmund gli risponde che suo padre si chiamava Wälse, Sieglinde lo riconosce come suo fratello gemello. Siegmund riesce a sfilare la spada dal tronco e dichiara Sieglinde come sua sposa: i Wälsung sono finalmente riuniti!

Atto II
In cima ai monti, Wotan, re degli dei, ordina a sua figlia Brünnhilde di difendere il fratellastro Siegmund nella sua battaglia contro Hunding. Brünnhilde gli obbedisce con piacere. Entra Fricka, moglie di Wotan e dea del matrimonio, che prega Wotan di difendere i diritti matrimoniali di Hunding contro lo stesso Siegmund. Quello di cui Fricka non è consapevole è che Siegmund è l’unico uomo che possa rompere la maledizione di Nibelung Alberich e recuperare l’anello dal drago Fafner (“Als junger Liebe Lust mir verblich”). Wotan non sa cosa fare, poiché senza l’anello gli dei sono molto più deboli, ma se lui non agisce secondo la legge, proteggendo i diritti di matrimonio di Hunding, sarebbe lui a perdere tutti i suoi poteri. Wotan decide di esaudire le preghiere di Fricka e convoca Brünnhilde per darle i suoi nuovi ordini: Brünnhilde è sconvolta dalla decisione del padre di proteggere Hunding.

Siegmund accarezza la sua nuova moglie e la ammira mentre questa si addormenta. Brünnhilde gli appare in una visione e gli annuncia che presto morirà e sarà condotto nel Walhalla (“Siegmund! Sieh auf mich!”). Siegmund le risponde che mai e poi mai abbandonerebbe Sieglinde e che semmai la sua spada non funzionasse contro Hunding, preferirebbe uccidere Sieglinde e poi se stesso piuttosto che arrendersi. Brünnhilde, emozionata dalla risolutezza del fratellastro, decide di aiutarlo, sfidando gli ordini di Wotan. Quando sente arrivare il cavallo di Hunding, Siegmund bacia la sua giovane sposa e si prepara a combattere. Il duello è cominciato e Siegmund sembra essere il più forte. Subito prima del colpo di grazia che lo renderebbe vittorioso, appare Wotan che in un attimo spezza la sua spada lasciandolo indifeso. Hunding approfitta del momento per conficcare la sua spada nel cuore di Siegmund. Brünnhilde recupera i pezzi della spada e fugge, portandosi Sieglinde con sé. Wotan uccide Hunding con un colpo di mano e se ne va alla rincorsa di Brünnhilde per punirla della sua disobbedienza.

Atto III
Le otto sorelle di Brünnhilde sono riunite sulla cima della montagna per condurre al Walhalla le anime degli eroi caduti in battaglia. Le Walkirie sono sorprese di vedere Brünnhilde arrivare accompagnata dalla mortale Sieglinde. Brünnhilde racconta loro l’accaduto e chiede loro aiuto, ma le sorelle sono terrorizzate dall’idea di nasconderla dall’ira di Wotan. Sieglinde è disperata e pronta a morire finché Brünnhilde le annuncia di essere incinta di Siegmund. Pronta a difendere il futuro figlio di Siegmund dalle ire di Wotan e presa da una nuova forza di volontà, Sieglinde ringrazia Brünnhilde e recupera i pezzi della spada per correre a nascondersi nella foresta. Wotan appare e condanna Brünnhilde a diventare una donna mortale. Le sue sorelle protestano ma Wotan le minaccia di fare lo stesso per loro. Rimasta sola con il padre, Brünnhilde tenta di convincerlo a revocare la sua condanna, e insiste d’avere agito nei suoi reali interessi. Wotan è impassibile: Brünnhilde sarà condannata al sonno profondo, e sarà data come premio al primo arrivato. Brünnhilde chiede di essere circondata da un muro di fuoco che solo un grande eroe potrebbe mai ad attraversare. L’eroe in questione sarà molto probabilmente lo stesso figlio di Siegmund e Sieglinde. Triste di dover rinunciare a una figlia, Wotan bacia le palpebre di Brünnhilde rendendola mortale e immergendola in un sonno profondo. (“Leb’ wohl, du kühnes, herrliches Kind”). Poi Wotan invoca il dio del fuoco, Loge, e gli chiede di circondare di fiamme il sasso sul quale giace Brünnhilde. Poi Wotan sfida ad affrontare le fiamme qualunque uomo non temesse la forza della sua lancia.

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Die Walküre

Primeiro Ato
Perseguido por inimigos durante uma tempestade, Siegmund entra e cai esgotado em uma casa desconhecida. Sieglinde o encontra estirado perto da lareira, e os dois imediatamente sentem-se atraídos. Eles são interrompidos pelo marido de Sieglinde, Hunding, que pergunta quem é o estranho. Descrevendo-se como um “desventurado”, Siegmund relata uma vida cheia de infortúnios, apenas para descobrir que Hunding é parente de seus inimigos. Hunding diz a seu convidado que, pela manhã, lutarão até a morte.

Sozinho, Siegmund clama a seu pai, Wälse, pela espada que ele lhe prometeu. Sieglinde reaparece, depois de ter dado uma poção de sono para Hunding. Ela fala de seu casamento, no qual um estranho de um olho fincou uma espada numa árvore que desde então não pôde ser removida (“Der Männer Sippe”). Sieglinde confessa sua infelicidade a Siegmund. Ele a abraça e promete livrá-la de seu casamento forçado com Hunding. Enquanto a luz do luar preenche a sala, Siegmund compara seus sentimentos como o casamento entre o amor e a primavera (“Winterstürme wichen dem Wonnemond”). Sieglinde o chama de “Primavera”, e pergunta se o seu pai era mesmo o “Lobo”, como ele relatou antes. Quando Siegmund diz que seu pai se chama Wälse, Sieglinde o reconhece como seu irmão gêmeo. Siegmund arranca a espada da árvore e proclama Sieglinde sua noiva, regozijando-se pela união dos Wälsungs.

Segundo Ato
No alto das montanhas, Wotan, o líder dos deuses, diz a sua filha guerreira, a valquíria Brünnhilde, que ela precisa defender o seu filho mortal, Siegmund, no seu duelo contra Hunding. Regozijando, ela sai a fazer o que seu pai lhe pede. Entrementes. Fricka, a esposa de Wotan e deusa do casamento, aparece. Fricka insiste que Wotan deve defender os direitos matrimoniais de Hunding, ao invés de Siegmund. Ela ignora os argumentos de que Siegmund poderia salvar os deuses ao reconquistar o poderoso anel do nibelungo Alberich, que está sob posse do dragão Fafner. Ao perceber que está preso em sua própria armadilha — ele perderá seus poderes se não fazer cumprir a lei, — Wotan se submete às exigências da esposa. Depois que Fricka parte, o deus, frustrado, conta a Brünnhilde sobre o roubo do Ouro do Reno e sobre a maldição de Alberich (“Als junger Liebe Lust mir verblich”). Brünnhilde fica chocada ao escutar quando seu pai, com planos arruinados, ordena que ela lute em defesa de Hunding.

Siegmund conforta sua noiva amedrontada, e zela por ela enquanto ela dorme. Brünnhilde aparece em uma visão para ele, dizendo que ele logo morrerá e partirá para Valhalla (“Siegmund! Sieh auf mich!”). Ele responde que não vai deixar Sieglinde e ameaça matar a si e a sua noiva se a sua espada não tiver poder contra Hunding. Movido por sua firmeza, Brünnhilde resolve ajudar Siegmund, desobedecendo Wotan. Siegmund despede-se de Sieglinde ao escutar a chegada do desafiante Hunding. Os dois homens lutam e Siegmund está prestes a sair vitorioso, quando Wotan aparece e quebra sua espada, permitindo que Hunding o mate. Brünnhilde foge com Sieglinde e leva consigo os restos da espada. Com desdém, Wotan mata Hunding com um abano de mão e parte para punir Brünnhilde por sua desobediência.

Terceiro Ato
As oito irmãs guerreiras de Brünnhilde — reunidas no topo da montanha e carregando heróis mortos para Valhalla —ficam surpresas ao vê-la chegar com uma mulher, Sieglinde. Ao saber que ela está fugindo da ira de Wotan, ficam com medo de escondê-la. Sieglinde está apática de desespero, até que Brünnhilde revela que ela está carregando o filho de Siegmund. Agora, ansiosa para se salvar, ela agarra a espada despedaçada de Brünnhilde, lhe agradece, e entra na floresta para se esconder de Wotan. Quando o deus aparece, ele sentencia Brünnhilde a tornar-se uma mortal e ameaça fazer o mesmo com qualquer das irmãs que intercedam. A sós com seu pai, Brünnhilde diz que, ao desobedecer suas ordens, ela estava fazendo o que ele realmente desejava. Wotan não se deixa comover: ela vai ficar em estado de suspensão, um prêmio para o homem que a encontre. Ela pede que, durante seu sono, esteja cercada por uma parede de fogo a fim de que somente um bravo herói possa ultrapassar. Ambos pressentem que este herói será a criança que Sieglinde carrega. Tristemente, renunciando a sua filha (“Leb’ wohl, du kühnes, herrliches Kind”), Wotan, beijando os olhos de Brünnhilde, lhe passa sono e mortalidade, e depois invoca Loge, o deus do fogo, para cercar a pedra onde ela repousa. Enquanto as labaredas sobem, Wotan invoca um feitiço desafiando todos aqueles que temem sua lança que venham enfrentar as chamas.

Synopsis

Die Walküre

第一幕
嵐の中、追手から逃げるジークムントは、見知らぬ家に転がり込む。ジークリンデが暖炉の前に倒れている彼を見つける。ふたりは一目で惹かれあう。そこへジークリンデの夫フンディングが帰宅する。名前を尋ねられると、ジークムントは「悲運の者」と答え、不幸続きの人生について語る。しかしその結果、フンディングが敵の親類であることが判明すると、フンディングは明朝決闘しようとジークムントに申し入れる。

一人になると、ジークムントは父ヴェルゼに向かって、「危機に陥ったとき授けて下さると約束した剣はどこですか」と叫ぶ。ジークリンデはフンディングに眠り薬を飲ませて、ジークムントのもとへやって来る。そして不思議な剣の話を語った。彼女の結婚式に見知らぬ片目の男性が現れ、樹の幹に一本の剣を突き刺した。それ以来、誰が試してもその剣を抜くことはできないという("Der Männer Sippe" 「男たちが大勢招かれて」)。さらにジークリンデは不幸な結婚生活を告白する。ジークムントは彼女を抱きしめ、無理強いされた結婚から救い出すことを約束する。月明かりが部屋を満たすと、ジークムントはふたりの気持ちを愛と春の結合になぞらえた("Winterstürme wichen dem Wonnemond" 「冬の嵐を追い払い、歓びの月が現れた」)。ジークリンデは「あなたこそ春」と彼に呼びかけ、さっき言っていたように、あなたの父親の名は本当に“ヴォルフェ(狼)”なのか、と尋ねる。ジークムントが父親の名はヴェルゼだと答えると、ジークリンデは彼が自分の双子の兄であることに気づく。ジークムントは樹の幹から剣を抜き、ジークリンデを我が花嫁と宣言し、ヴェルズング族の結合を歓ぶ。

第二幕
岩山の上、神々の長ヴォータンは、娘であり戦乙女(ワルキューレ)の一人であるブリュンヒルデに、これから行われるジークムント対フンディングの決闘においては、人間だが自分の息子であるジークムントを勝たせるよう命じる。ヴォータンの妻であり、結婚の女神であるフリッカがやって来るので、ブリュンヒルデは父の言いつけに従うべく、意気揚々と去って行った。フリッカは、この対決においてはフンディングの夫としての権利が擁護されるべきだと主張する。ヴォータンは、ニーベルング族のアルベリッヒが作った全能の指輪を、大蛇に変身したファーフナーから取り返して、我ら神々を終末から救えるのはジークムントだと主張するが、妻は耳を貸さない。ヴォータンは、自分が法を破れば神としての力を失うことに気づき、妻の要求に屈する。フリッカが去ってブリュンヒルデが戻って来ると、ヴォータンはラインの黄金が盗まれてアルベリッヒが指輪に呪いをかけた経緯と、自分の苦しい立場を打ち明ける("Als junger Liebe Lust mir verblich" 「青春の愛の快楽が色あせるにつれて」)。父が当初の計画を破棄して、フンディングに加勢するよう命令するので、ブリュンヒルデは驚く。

ジークムントは恐がる花嫁をなぐさめ、寝入った彼女を見まもる。ブリュンヒルデが幻覚のように現れ、ジークムントに「お前は間もなく死ぬが、神々の城ヴァルハラに入る」と告げる("Siegmund! Sieh auf mich!" 「ジークムント、私の方を見なさい!」)。ジークムントは、ジークリンデを置いて行くことはできないし、もしこの剣がフンディングに対する力を失ったのなら、妻とともにこの場で命を絶つと言う。揺るぎない愛に心を動かされ、ブリュンヒルデは父ヴォータンに背いてジークムントに加勢することに決める。フンディングが近づいてくるとジークリンデに別れを告げ、ジークムントは戦った。あと少しで勝つというところで、ヴォータンが現れてジークムントの剣を砕いたため、彼は結局フンディングに殺される。ブリュンヒルデは砕けた剣を持ち、ジークリンデを連れて逃げた。ヴォータンは、さげすむように手を一振りしてフンディングを殺すと、命令に背いたブリュンヒルデを罰するためあとを追いかける。

第三幕
ブリュンヒルデにはワルキューレの姉妹が8人いる。彼女たちは戦で命を落とした勇士たちをヴァルハラに運ぶため山頂に集まっていた。そこへブリュンヒルデが女(ジークリンデ)を連れて現れたので、一同が驚く。さらに怒れる父神ヴォータンから逃げてきたと聞くと、誰もかくまおうとしない。ジークムントを失ったジークリンデは絶望のあまり生きる気力を失っていたが、ブリュンヒルデに「あなたはジークムントの子を身ごもっている」と教えられると、何が何でも生き延びようと、彼女から剣の破片を受け取り、礼を述べて、ヴォータンに見つからないよう森の奥へ逃げる。ヴォータンが現れて、ブリュンヒルデを人間にすると宣告する。姉妹が反対すると、「かばうならお前たちも同じ運命だ」と脅す。父とふたりきりになると、ブリュンヒルデは「命令には背いたけれど、それによってお父さまの本当の気持ちをかなえたのだ」と主張する。しかしヴォータンは譲らず、「これからお前は眠りにつき、最初に通りかかった人間の男のものになる」と言い渡す。ブリュンヒルデは、せめて最も勇敢な英雄と結ばれるよう、周囲を炎で囲ってほしいと頼む。父も娘も、その英雄はジークリンデが産む子に違いないと直感する。ヴォータンは娘の瞼に接吻して眠らせ、人間に変えると、名残惜しそうに親子の縁を切る("Leb' wohl, du kühnes, herrliches Kind" 「今生の別れだ、勇気ある輝かしき子よ!」)。そして火の神ローゲを呼んで周囲を炎で取り囲ませた。炎が勢いよく燃え上がると、ヴォータンは「わが槍先を恐れる者はこの炎を越えるべからず」と魔法をかけて立ち去る。