Synopsis

Don Giovanni

Act 1
Leporello, servant to the nobleman Don Giovanni, keeps watch outside the Commendatore’s home at night. Suddenly, the Commendatore’s daughter, Donna Anna, rushes out, struggling with the masked Giovanni and followed by her father. The Commendatore challenges Giovanni to a duel and is killed. Giovanni and Leporello escape. Anna asks her fiancé, Don Ottavio, to avenge her father’s death.

In the morning, Giovanni and Leporello encounter one of Giovanni’s former conquests, Donna Elvira, who is devastated by his betrayal. Leporello tells her she is neither the first nor the last woman to fall victim to Giovanni and shows her his catalogue with the name of every woman Giovanni has seduced.

Peasants celebrate the marriage of Masetto and Zerlina. Giovanni flirts with the bride, telling her she is destined for a better life. But Elvira tells Zerlina to flee her suitor. She also warns Anna, who is still unaware of the identity of her father’s murderer and has asked Giovanni for help in finding the man. Giovanni, for his part, insists that Elvira is mad, and Anna and Ottavio wonder what to believe. As Giovanni leaves, Anna suddenly recognizes his voice as that of the murderer. Devastated but determined, she once more asks Ottavio to avenge her. He wonders how to restore her peace of mind. Giovanni, who has invited the entire wedding party to his palace, looks forward to an evening of drinking and dancing.

Outside Giovanni’s home, Zerlina asks Masetto to forgive her. Giovanni enters and leads them both inside. Anna, Elvira, and Ottavio appear masked and are invited in by Leporello. In the ballroom, Giovanni dances with Zerlina, then tries to drag her into the adjoining room. When she cries for help, Giovanni blames Leporello. Anna, Elvira, and Ottavio take off their masks and, along with Zerlina and Masetto, accuse Giovanni, who is momentarily surprised but manages to slip away.

Act II
Having exchanged clothes with Giovanni, Leporello takes Elvira on a night-time walk, leaving his master free to serenade her maid. When Masetto arrives with a band of peasants to hunt down Giovanni, the disguised Don sends them off in various directions, then beats up Masetto. Zerlina finds her bruised fiancé and comforts him.

Later that night, Leporello—still believed by Elvira to be Giovanni—is surprised by Anna, Ottavio, Zerlina, and Masetto, who all denounce the supposed Don. Fearing for his life, Leporello reveals his true identity before making his escape. Ottavio proclaims that he will take revenge on Giovanni and asks the others to look after Anna. Elvira thinks about Giovanni, whom she still loves in spite of everything.

In a cemetery, Giovanni and Leporello meet the statue of the Commendatore, who warns Giovanni that by morning he will laugh no longer. Giovanni forces the terrified Leporello to invite the statue to dinner. The statue accepts.

Once again, Ottavio asks Anna to marry him, but she replies that she will not until her father’s death has been avenged.

Elvira arrives at Giovanni’s palace and makes a last desperate attempt to persuade him to change his life, but he only laughs at her. The figure of the Commendatore enters and asks Giovanni to repent. When he boldly refuses he is consumed by flames. Elvira, Anna, Ottavio, Zerlina, Masetto, and Leporello appear, contemplating their futures and the fate of an immoral man.

Synopsis

Don Giovanni

Acto I
Sevilla, siglo XVI. Leporello monta la guardia en plena noche, delante del palacio del comendador. Está descontento con su trabajo de criado para el aristócrata Don Giovanni (Introducción: “Notte e giorno faticar”). De repente, la hija del comendador, Doña Ana, sale corriendo del edificio, forcejeando con el enmascarado Giovanni. Sus gritos despiertan a su padre, quien reta a Giovanni a un duelo y muere en el combate que sigue. Giovanni y Leporello escapan. Ana corre a buscar ayuda y regresa con su prometido, Don Octavio. Cuando descubre el cuerpo de su padre, hace que Octavio le jure vengar su muerte.
Por la mañana, Giovanni y Leporello se encuentran por casualidad con una de las antiguas conquistas de Giovanni, Doña Elvira, desesperada porque éste la traicionó (“Ah! chi mi dice mai”). La reconoce demasiado tarde para poder escapar desapercibido, así que ordena a Leporello que le dé una explicación. Leporello le dice a Elvira que ella no es la primera, ni la última mujer, victima de Don Giovanni, y le muestra el catálogo que guarda con el nombre de cada una de las mujeres que Giovanni ha seducido (“Madamina, il catalogo è questo”).
Unos campesinos celebran la boda de Masetto y Zerlina. Atraído por la novia, Giovanni invita a los convidados a su palacio, y los envía a todos hacia allí, excepto a Zerlina. A solas con ella, le dice que está destinada para una vida mejor, y le promete casarse con ella (Dúo: “Là ci darem la mano”). Cuando se disponen a salir hacia el palacio, aparece Elvira y advierte encarecidamente a Zerlina sobre su pretendiente (“Ah, fuggi il traditor!”), antes de llevársela. Entran Ana y Octavio y le piden ayuda a Giovanni para encontrar al asesino del comendador. Entonces, entra Elvira de nuevo y le dice a Ana que no se fíe de Giovanni, quien afirma que Elvira está loca. Ana y Octavio se preguntan a quién creer (Cuarteto: “Non ti fidar, o misera”). Cuando Elvira se retira corriendo, seguida de Giovanni, Ana reconoce de repente la voz del asesino de su padre. Destrozada, pero decidida, le pide a Octavio una vez más que se vengue en su nombre (“Or sai chi l’onore”). A solas, Octavio reflexiona sobre su amor por Ana y se pregunta cómo devolverle la paz (“Dalla sua pace”). Giovanni le dice a Leporello que se prepare para beber y bailar toda la noche (“Fin ch’han dal vino”).
En el jardín del palacio de Giovanni, Zerlina le pide a Masetto que la perdone. (“Batti, batti, o bel Masetto”). Al escuchar la voz de Giovanni, ella se pone nerviosa, despertando de nuevo las sospechas de Masetto. Entra Giovanni y conduce a Zerlina y Masetto al interior. Ana, Elvira y Octavio aparecen enmascarados, y Giovanni le pide a Leporello que los reciba. En el salón de baile, Giovanni baila con Zerlina y, mientras Leporello distrae a Masetto, la lleva a la habitación de al lado. Cuando grita pidiendo socorro y vuelve corriendo al salón de baile, Giovanni acusa a Leporello. Ana, Elvira y Octavio se quitan las máscaras y junto con Zerlina y Masetto, acusan a Giovanni. Aunque sorprendido por un momento, éste consigue desconcertarlos y escapar.

Acto II
Leporello amenaza con dejar su trabajo de criado, pero cuando Giovanni le ofrece más dinero, cambia de parecer. En la oscuridad, los hombres intercambian sus sombreros y abrigos debajo de la ventana de Elvira. Leporello, con la ropa de su señor, se lleva a Elvira, permitiendo que Giovanni le dé una serenata a su doncella. (“Deh, vieni alla finestra”). Cuando llega Masetto con un grupo de campesinos que ha reunido para perseguir a Giovanni, éste, disfrazado, los separa y los envía en direcciones diferentes. Después le da una paliza a Masetto y se va. Zerlina encuentra a su prometido magullado, y lo reconforta (“Vedrai, carino”).
Más tarde, esa noche, Leporello, al que Elvira todavía toma por Giovanni, es sorprendido por Ana, Octavio, Zerlina y Masetto, que acusan al supuesto Don Giovanni, a pesar de las protestas de Elvira. Temiendo por su vida, Leporello revela su verdadera identidad y huye. Octavio declara que se vengará de Giovanni y pide a los demás que cuiden de Ana (“Il mio tesoro”). Elvira piensa en la traición de Giovanni, a quien ama todavía a pesar de todo (“Mi tradì quell’alma ingrata”).
Leporello encuentra a Giovanni en un cementerio. Mientras habla de su última conquista, Giovanni es interrumpido por la voz de la estatua en la tumba del comendador. La voz le previene de que por la mañana, ya no reirá más. Giovanni obliga al aterrado Leporello a invitar a la estatua a cenar (Dúo: “O statua gentilissima”), y la estatua acepta.
Octavio le pide nuevamente a Ana que abandone el luto y se case con él, pero ella le dice que no puede hacerlo hasta que la muerte de su padre haya sido vengada (“Non mi dir”).
Leporello sirve la cena en el palacio de Giovanni. Elvira entra, y desesperada, trata de convencer a Giovanni por última vez de que cambie de vida, pero éste se limita a reírse de ella. Elvira se va corriendo. Alguien llama a la puerta, y entra la estatua. Giovanni la saluda mientras Leporello se esconde debajo de la mesa. La estatua le pide a Giovanni que se arrepienta (“Don Giovanni, a cenar teco”). Cuando él se niega rotundamente, es consumido por las llamas. Elvira, Ana, Octavio, Zerlina, Masetto y Leporello aparecen, contemplando su futuro y el sino de un hombre inmoral (“Questo è il fin di chi fa mal”).

Synopsis

Don Giovanni

Acte I
Séville, XVIe siècle. Leporello monte la garde, en pleine nuit, devant le palais du Commandeur. Il est mécontent de son travail de domestique pour l'aristocrate Don Giovanni (Introduction: “Notte e giorno faticar”). Soudain, la fille du Commandeur, Donna Anna, sort en courant de l'édifice, luttant contre Giovanni masqué. Ses appels à l'aide réveillent son père, qui défie Giovanni en duel. Il est tué dans le combat qui s'ensuit. Giovanni et Leporello s'enfuient. Anna court chercher de l'aide et revient avec son fiancé, Don Ottavio. Lorsqu'elle découvre le corps de son père, elle fait jurer à Ottavio de venger sa mort.
Au matin, Giovanni et Leporello rencontrent par hasard Donna Elvira, l'une des anciennes conquêtes de Giovanni, désespérée d'avoir été trahie par lui ("Ah! Chi mi dice mai"). Giovanni la reconnaît trop tard pour pouvoir s'enfuir inaperçu, et enjoint Leporello à donner une explication. Leporello dit à Elvira qu'elle n'est ni la première ni la dernière femme à être victime de Don Giovanni. Il lui montre un carnet qu'il tient, contenant les noms de toutes les femmes que Giovanni a séduites ("Madamina, il catalogo è questo").
Des paysans fêtent le mariage de Masetto et Zerlina. Attirée par la mariée, Giovanni invite toute la noce dans son palais, et les envoie tous sur les lieux, exceptée Zerlina. Seul avec elle, il lui déclare qu'elle est destinée à une vie meilleure, et lui promet de l'épouser (Duo : “Là ci darem la mano”). Tandis qu'ils se préparent à rejoindre le palais, Elvira paraît et met vivement en garde Zerlina contre son prétendant ("Ah, fuggi il traditor!"), avant de l'emmener au loin. Anna et Ottavio entrent et demandent à Giovanni de les aider à retrouver l'assassin du Commandeur. A cet instant, Elvira reparaît et dit à Anna de se méfier de Giovanni, qui affirme qu'Elvira est folle. Anna et Ottavio se demandent qui croire (Quatuor : “Non ti fidar, o misera”). Tandis qu'Elvira s'enfuit, Giovanni sur les talons, Anna reconnaît soudain sa voix comme celle de l'assassin de son père. Anéantie mais déterminée, elle demande une fois de plus à Ottavio de la venger ("Or sai chi l'onore"). Resté seul, Ottavio réfléchit à son amour pour Anna, et se demande comment lui rendre sa tranquillité d'esprit (“Dalla sua pace”). Giovanni dit à Leporello de se préparer pour une soirée de beuverie et de danse (“Fin ch’han dal vino”).
Dans le jardin du palais de Giovanni, Zerlina demande à Masetto de lui pardonner (“Batti, batti, o bel Masetto”). Au son de la voix de Giovanni, elle est gagnée par la nervosité, éveillant à nouveau les soupçons de Masetto. Giovanni entre et conduit Zerlina et Masetto à l'intérieur. Anna, Elvira et Ottavio paraissent, masqués, et Giovanni demande à Leporello de les accueillir. Dans la salle de bal, Giovanni danse avec Zerlina et, tandis que Leporello détourne l'attention de Masetto, entraîne Zerlina dans la pièce voisine. Lorsqu'elle appelle à l'aide et revient en courant dans la salle de bal, Giovanni tient Leporello pour responsable. Anna, Elvira et Ottavio retirent leurs masques. Avec Zerlina et Masetto, ils accusent Giovanni. Bien que momentanément surpris, il parvient à les décontenancer et à s'enfuir.

Acte II
Leporello menace de démissionner, mais Giovanni lui propose de l'argent, ce qui le fait changer d'avis. Dans l'obscurité, les hommes échangent leurs chapeaux et manteaux sous la fenêtre d'Elvira. Leporello, dans les vêtements de son maître, éloigne Elvira, permettant à Giovanni de chanter la sérénade à sa bonne (“Deh, vieni alla finestra”). Masetto entre alors avec un groupe de paysans qu'il a rassemblé pour traquer Giovanni. Ce dernier, toujours déguisé, les séparent en équipes de recherche et les dispersent dans des directions différentes. Il roue ensuite Masetto de coups, avant de sortir. Zerlina retrouve son fiancé contusionné et le réconforte.
Plus tard dans la nuit, Leporello – qu'Elvira prend toujours pour Giovanni – est découvert par Anna, Ottavio, Zerlina et Masetto, qui accusent tous le présumé Don Giovanni, en dépit des protestations d'Elvira. Craignant pour sa vie, Leporello révèle sa véritable identité et s'enfuit. Ottavio déclare qu'il se vengera de Giovanni et demande aux autres de s'occuper d'Anna (“Il mio tesoro”). Elvira réfléchit à la trahison de Giovanni, qu'elle aime toujours en dépit de tout (“Mi tradì quell’alma ingrata”).
Leporello retrouve Giovanni dans un cimetière. Tandis qu'il parle de sa dernière conquête, Giovanni est interrompu par la voix de la statue sur la tombe du Commandeur. La voix le prévient que d'ici le matin, il ne rira plus. Giovanni force un Leporello terrifié à inviter la statue à dîner (Duo : “O statua gentilissima”). La statue accepte.
Ottavio demande à nouveau à Anna de quitter le deuil et de l'épouser. Mais elle lui répond que cela lui est impossible tant que la mort de son père n'a pas été vengée (“Non mi dir”).
Leporello sert le souper au palais de Giovanni. Elvira entre et, désespérée, tente une dernière fois de persuader Giovanni de changer de vie. Ce dernier se contente de lui rire au nez. Elvira s'enfuit. On frappe à la porte, et la statue entre. Giovanni la salue tandis que Leporello se cache sous la table. La statue demande à Giovanni de se repentir (“Don Giovanni, a cenar teco”). Lorsqu'il refuse hardiment, il est consumé par les flammes. Elvira, Anna, Ottavio, Zerlina, Masetto et Leporello paraissent, et méditent sur leur avenir ainsi que sur le sort d'un homme sans morale (“Questo è il fin di chi fa mal”).

Synopsis

Don Giovanni

Erster Akt
Sevilla, 16. Jahrhundert.Leporello hält nachts Wache vor dem Palast des Komturs, unzufrieden mit seiner Position als Diener des Edelmanns Don Giovanni (Introduktion: Notte e giorno faticar). Plötzlich stürzt die Tochter des Komturs, Donna Anna, aus dem Gebäude, sie ringt mit dem maskierten Giovanni. Ihre Hilferufe wecken ihren Vater, der Giovanni zum Duell herausfordert und im anschließenden Kampf getötet wird. Giovanni und Leporello entkommen. Anna eilt davon, um Hilfe zu holen, und kehrt mit ihrem Verlobten, Don Ottavio, zurück. Als sie den Leichnam ihres Vaters entdeckt, lässt sie Ottavio schwören, dass er dessen Tod rächen wird.
Am Morgen begegnen Giovanni und Leporello zufällig einer von Giovannis früheren Eroberungen, Donna Elvira, die an seiner Untreue verzweifelt (Ah! chi mi dice mai). Giovanni erkennt sie zu spät, um unbemerkt zu entkommen, und schiebt Leporello nach vorn, der ihr die Lage erklären soll. Leporello sagt, Elvira sei weder die erste noch die letzte Frau, die Don Giovanni zum Oper gefallen ist, und zeigt ihr eine Liste mit den Namen aller Frauen, die der Adlige verführt hat (Madamina, il catalogo è questo).
Eine bäuerliche Gesellschaft feiert die Hochzeit von Masetto und Zerlina. Von der Braut angezogen, lädt Giovanni die ganze Gruppe in seinen Palast ein und schickt alle Gäste vor, außer Zerlina. Mit ihr allein zurückgeblieben, sagt er ihr, sie sei für ein besseres Leben bestimmt, und verspricht ihr die Ehe (Duett: Là ci darem la mano). Als die beiden sich gerade zum Palast aufmachen wollen, erscheint Elvira, warnt Zerlina inbrünstig vor ihrem Verehrer (Ah, fuggi il traditor!) und führt sie davon. Anna und Ottavio erscheinen und bitten Giovanni um Hilfe bei der Suche nach dem Mörder des Komturs. In diesem Moment kehrt Elvira zurück und warnt Anna davor, Giovanni Vertrauen zu schenken. Dieser behauptet, Elvira sei verrückt. Anna und Ottavio fragen sich, wem sie glauben sollen ("Quartett: Non ti fidar, o misera"). Als Elvira davonläuft, gefolgt von Giovanni, erkennt Anna plötzlich seine Stimme als die des Mörders ihres Vaters. Verzweifelt, aber doch fest entschlossen, bittet sie Ottavio noch einmal, sie zu rächen ("Or sai chi l’onore"). Allein zurückgeblieben, denkt Ottavio über seine Liebe zu Anna nach und fragt sich, wie er ihren Seelenfrieden wiederherstellen kann ("Dalla sua pace"). Unterdessen weist Giovanni Leporello an, sich auf einen Abend des Trinkens und Tanzens vorzubereiten ("Fin ch’han dal vino").
Im Garten von Giovannis Palast bittet Zerlina Masetto um Vergebung (Batti, batti, o bel Masetto). Als Giovannis Stimme ertönt, wird sie nervös – Masettos Misstrauen kehrt zurück. Giovanni erscheint und führt Zerlina und Masetto in den Palast. Anna, Elvira und Ottavio treffen ein, sie sind maskiert. Giovanni weist Leporello an, sie einzuladen. Im Ballsaal tanzt Giovanni mit Zerlina, und während Leporello Masetto ablenkt, zieht er Zerlina in das danebenliegende Zimmer. Als sie um Hilfe ruft und zurück in den Ballsaal läuft, gibt Giovanni Leporello die Schuld. Anna, Elvira und Ottavio nehmen ihre Masken ab; gemeinsam mit Zerlina und Masetto klagen sie Giovanni an. Obgleich dieser momentan überrascht ist, gelingt es ihm, sie zu verunsichern, und entkommt.

Zweiter Akt
Leporello droht mit Kündigung, doch als Giovanni ihm Geld anbietet, überlegt er es sich anders. In der Dunkelheit tauschen die Männer unter Elviras Fenster Mantel und Hut. In den Kleidern seines Herrn führt Leporello Elvira davon. Nun kann Giovanni ihrer Magd ein Ständchen bringen ("Deh, vieni alla finestra"). Als Masetto mit einer Gruppe Bauern auftaucht, mit denen er Giovanni jagen will, teilt der verkleidete Edelmann sie in Suchtrupps auf und schickt sie in verschiedene Richtungen davon. Dann verprügelt er Masetto und verschwindet. Zerlina findet ihren verletzten Bräutigam und tröstet ihn ("Vedrai, carino").
Später am Abend wird Leporello – den Elvira noch immer für Giovanni hält – von Anna, Ottavio, Zerlina und Masetto überrascht, die den mutmaßlichen Adligen anklagen, trotz Elviras Protesten. Leporello fürchtet um sein Leben, er gibt sich zu erkennen und flieht. Ottavio verkündet, er werde sich an Giovanni rächen, und bittet die anderen, auf Anna achtzugeben ("Il mio tesoro"). Elvira denkt darüber nach, wie sie von Giovanni betrogen wurde – den sie trotz allem noch immer liebt (Mi tradì quell’alma ingrata).
Leporello findet Giovanni auf einem Friedhof. Als er von seiner jüngsten Eroberung berichtet, wird Giovanni von der Stimme der Statue auf dem Grab des Komturs unterbrochen. Sie warnt ihn, dass ihm das Lachen bis zum nächsten Morgen vergangen sein wird. Giovanni zwingt den völlig verängstigten Leporello, die Statue zum Abendessen einzuladen ("Duett: O statua gentilissima"), und die Statue nimmt an.
Ottavio bittet Anna erneut, ihre Trauer zu beenden und ihn zu heiraten, doch sie antwortet, dies könne sie erst, wenn der Tod ihres Vaters gerächt sei ("Non mi dir").
Leporello serviert das Abendessen in Giovannis Palast. Elvira erscheint und unternimmt einen letzten verzweifelten Versuch, Giovanni dazu zu bewegen, sein Leben zu ändern, doch der lacht sie aus. Elvira läuft davon. Es klopft an der Tür, die Statue erscheint. Giovanni begrüßt sie, während Leporello sich unter dem Tisch versteckt. Die Statue fordert Giovanni zur Reue auf (Don Giovanni, a cenar teco). Als dieser kühn ablehnt, wird er von Flammen verschlungen. Elvira, Anna, Ottavio, Zerlina, Masetto und Leporello erscheinen, denken über ihre Zukunft und das Schicksal eines sittenlosen Mannes nach ("Questo è il fin di chi fa mal").

Synopsis

Don Giovanni

Atto I
Siviglia, XVI secoloLeporello fa la guardia all’esterno del palazzo del Commendatore, lamentandosi del suo lavoro di servitore del nobiluomo Don Giovanni (Introduzione: “Notte e giorno faticar”). All’improvviso, la figlia del Commendatore, Donna Anna, corre fuori dall’edificio, divincolandosi dalle braccia di un Don Giovanni celato dietro a una maschera. Le sue grida svegliano il padre, che sfida Don Giovanni a duello, rimanendone ucciso. Don Giovanni e Leporello scappano. Anna, corsa via in cerca d’aiuto, ritorna accompagnata dal suo promesso sposo, Don Ottavio. Quando scopre il cadavere di suo padre, Anna fa giurare ad Ottavio che vendicherà questo delitto.
Il mattino seguente, Don Giovanni e Leporello incontrano per caso una delle passate conquiste di Don Giovanni, Donna Elvira, disperata per essere stata sedotta e abbandonata (“Ah! chi mi dice mai”). Avendola riconosciuta troppo tardi per svignarsela senza essere visto, Don Giovanni manda avanti Leporello ad offrirle delle spiegazioni. Leporello spiega ad Elvira che ella non è né la prima, né l’ultima donna a cadere vittima della seduzione di Don Giovanni e le mostra il catalogo in cui registra il nome di ogni donna da lui conquistata (“Madamina, il catalogo è questo”).
Dei contadini stanno festeggiando il matrimonio di Masetto e Zerlina. Attratto dalla sposina, Don Giovanni invita l’intera comitiva al suo palazzo e li lascia partire, trattenendo solo Zerlina. Rimasto solo con lei, le dice come ella sia destinata ad una vita migliore e le promette di sposarla (Duetto: “Là ci darem la mano”). Quando stanno per recarsi al palazzo, Elvira entra e con forza mette in guardia Zerlina contro il suo seduttore (“Ah, fuggi il traditor!”), e la conduce via con sé. Entrano Anna e Ottavio per chiedere a Don Giovanni di aiutarli a trovare colui che ha ucciso il Commendatore. In quel momento, torna Elvira che invita Anna a non fidarsi di Don Giovanni, il quale di contro dà ad Elvira della pazza. Anna e Ottavio non sanno a chi credere (Quartetto: “Non ti fidar, o misera”). Mentre Elvira si allontana, seguita da Don Giovanni, Anna improvvisamente riconosce nella sua voce l’uccisore di suo padre. Sconvolta ma determinata, ella chiede ancora una volta ad Ottavio di vendicarla (“Or sai chi l’onore”). Rimasto solo, Ottavio pensa al suo amore per Anna e si chiede come potrà ridarle la serenità (“Dalla sua pace”). Don Giovanni dice a Leporello di prepararsi a una serata di danze e bevute (“Fin ch’han dal vino”).
Nel giardino del palazzo di Giovanni, Zerlina chiede a Masetto di perdonarla (“Batti, batti, o bel Masetto”). Quando sentono la voce di Don Giovanni, lei dà segni di agitazione e Masetto torna ad insospettirsi. Don Giovanni entra e conduce Zerlina e Masetto in casa. Anna, Elvira e Ottavio arrivano mascherati, e Don Giovanni dà istruzioni a Leporello di invitarli a entrare. Nella sala da ballo, Don Giovanni danza con Zerlina e, mentre Leporello distrae Masetto, la trascina nella stanza adiacente. Quando Zerlina lancia grida d’aiuto e torna di corsa alla sala da ballo, Don Giovanni incolpa Leporello. Anna, Elvira e Ottavio si tolgono le maschere e, insieme a Zerlina e Masetto, si scagliano contro Don Giovanni. Colto di sorpresa, ma solo momentaneamente, egli riesce ad affrontarli e a svignarsela.

Atto II
Leporello minaccia di licenziarsi, ma Don Giovanni gli fa cambiare idea offrendogli del denaro. I due, al buio e sotto la finestra di Elvira, si scambiano gli abiti e Leporello, vestito come il suo padrone, conduce via Elvira, lasciando Giovanni libero di fare una serenata alla sua cameriera (“Deh, vieni alla finestra”). Quando giunge Masetto con un gruppo di contadini che ha chiamato a raccolta per scovare Don Giovanni, quest’ultimo, ancora travestito, li divide in gruppetti e li sparpaglia in varie direzioni. Poi si allontana, non prima di aver preso a botte Masetto. Zerlina trova il suo fidanzato dolorante per le percosse e gli offre conforto (“Vedrai, carino”).
Più tardi Leporello, che Elvira ancora crede essere Don Giovanni, viene sorpreso da Anna, Ottavio, Zerlina e Masetto, che lo aggrediscono malgrado le proteste di Elvira. Temendo per la sua vita, Leporello rivela la sua vera identità e fugge. Ottavio dichiara che si vendicherà su Don Giovanni e chiede agli altri di prendersi cura di Anna (“Il mio tesoro”). Elvira riflette sul tradimento di Don Giovanni, che tuttavia continua ad amare nonostante tutto (“Mi tradì quell’alma ingrata”).
Leporello trova Don Giovanni in un cimitero. Mentre racconta della sua ultima conquista, Don Giovanni viene interrotto dalla voce della statua eretta sulla tomba del Commendatore. Questa lo avverte che entro il giorno seguente smetterà di ridere. DonGiovanni obbliga Leporello, terrorizzato, a invitare a cena la statua (Duetto: “O statua gentilissima”), e la statua accetta.
Ottavio chiede ancira una volta ad Anna di porre fine al lutto e sposarlo, ma ella risponde che non lo farà finché la morte di suo padre non sarà vendicata (“Non mi dir”).
Leporello serve la cena nel palazzo di Don Giovanni. Giunge Elvira, la quale fa un ultimo disperato tentativo di convincere Don Giovanni a cambiare vita, ma lui la deride. Elvira se ne va. Si sente bussare alla porta e fa il suo ingresso la statua. Don Giovanni la accoglie, mentre Leporello si nasconde sotto al tavolo. La statua chiede a Don Giovanni di pentirsi (“Don Giovanni, a cenar teco”). Al suo rifiuto, Don Giovanni viene arso dalle fiamme dell’inferno. Elvira, Anna, Ottavio, Zerlina, Masetto e Leporello compaiono in scena, contemplando il proprio futuro ed il destino riservato ad un uomo privo di moralità (“Questo è il fin di chi fa mal”).

Synopsis

Don Giovanni

Primeiro Ato
Sevilha, século XVI.À noite, Leporello monta guarda fora do palácio do comendador, infeliz com a sua posição de criado do nobre dom Giovanni (introdução: “Notte e giorno faticar”). Subitamente, a filha do comendador, dona Ana, sai correndo do palácio, lutando contra o mascarado Giovanni. Os seus gritos de socorro despertam o seu pai, que desafia Giovanni para um duelo e é morto na luta que se sucede. Giovanni e Leporello escapam. Ana corre em busca de socorro e retorna com o seu noivo, dom Otávio. Quando descobre o corpo do seu pai, ela força Otávio a jurar vingança pela sua morte.
Pela manhã, Giovanni e Leporello encontram acidentalmente uma das antigas conquistas de Giovanni, dona Elvira, que está desesperada com a traição deste (“Ah! chi mi dice mai”). Reconhecendo-a tarde demais para que possa partir despercebido, Giovanni força Leporello a dar uma explicação. Leporello diz a dona Elvira que ela não é a primeira nem a última mulher a sucumbir a dom Giovanni e lhe mostra o catálogo que ele mantém, com o nome de todas as mulheres que Giovanni já seduziu (“Madamina, il catalogo è questo”).
O casamento de Masetto e Zerlina é comemorado pelos camponeses. Atraído pela noiva, Giovanni convida todos para o seu palácio, despachando-os na frente, com exceção de Zerlina. A sós com ela, ele lhe diz que ela está destinada a uma vida melhor e promete se casar com ela (dueto: “Là ci darem la mano”). Quando estão prestes a partir para o palácio, surge Elvira, que veementemente adverte Zerlina sobre o seu pretendente (“Ah, fuggi il traditor!”) e a leva embora. Ana e Otávio entram em cena e pedem a ajuda de Giovanni para encontrar o assassino do comendador. Neste momento, Elvira surge novamente e adverte Ana a não confiar em Giovanni, que insiste que Elvira é louca. Ana e Otávio não sabem em que acreditar (quarteto: “Non ti fidar, o misera”). Quando Elvira parte em disparada, seguida por Giovanni, Ana subitamente reconhece a sua voz como sendo a do assassino do seu pai. Arrasada, mas determinada, ela pede mais uma vez a Otávio que se vingue por ela (“Or sai chi l’onore”). Sozinho, Otávio pensa no seu amor por Ana e imagina como restaurar a paz de espírito desta (“Dalla sua pace”). Giovanni manda Leporello se preparar para uma noite de bebidas e danças (“Fin ch’han dal vino”).
No jardim do palácio de Giovanni, Zerlina pede a Masetto que a perdoe (“Batti, batti, o bel Masetto”). Quando a voz de Giovanni é ouvida, ela fica nervosa e Masetto volta a nutrir suas suspeitas. Giovanni entra em cena e leva Zerlina e Masetto para dentro. Ana, Elvira e Otávio aparecem usando máscaras e Giovanni instrui Leporello a convidá-los para o baile. No salão de baile, Giovanni dança com Zerlina e, enquanto Leporello distrai Masetto, a arrasta para a sala adjacente. Quando ela grita por socorro e volta ao salão de baile, Giovanni culpa Leporello. Ana, Elvira e Otávio retiram as suas máscaras e, juntamente com Zerlina e Masetto, acusam Giovanni. Embora momentaneamente surpreso, ele consegue desconcertá-los e escapa.

Segundo Ato
Leporello ameaça se demitir, mas quando Giovanni lhe oferece dinheiro, ele volta atrás. No escuro, embaixo da janela de Elvira, os homens trocam chapéus e capas e Leporello, vestindo as roupas do seu patrão, leva Elvira embora, deixando Giovanni livre para fazer uma serenata para a sua criada (“Deh, vieni alla finestra”). Quando Masetto chega com um grupo de camponeses que reuniu para caçar Giovanni, este, disfarçado, os divide em grupos de busca e os encaminha para diversas direções. Em seguida, ele dá uma surra em Masetto e vai embora. Zerlina encontra o seu noivo ferido e o conforta (“Vedrai, carino”).
Nessa mesma noite, Leporello, que Elvira ainda acredita ser Giovanni, é surpreendido por Ana, Otávio, Zerlina e Masetto, que denunciam o suposto dom Giovanni, apesar dos protestos de Elvira. Temendo pela sua vida, Leporello revela a sua verdadeira identidade e escapa. Otávio proclama que se vingará de Giovanni e pede aos outros que cuidem de Ana (“Il mio tesoro”). Elvira considera a traição de Giovanni, a quem ela ainda ama, apesar de tudo (“Mi tradì quell’alma ingrata”).
Leporello encontra Giovanni em um cemitério. Enquanto fala de sua última conquista, Giovanni é interrompido pela voz da estátua sobre o túmulo do comendador. A voz o adverte que, pela manhã, ele deixará de rir. Giovanni força o aterrorizado Leporello a convidar a estátua para o jantar (dueto: “O statua gentilissima”) e a estátua aceita o convite.
Mais uma vez, Otávio pede a Ana para parar de se lamentar e se casar com ele, mas ela informa não poder enquanto a morte do seu pai não for vingada (“Non mi dir”).
Leporello serve o jantar no palácio de Giovanni. Elvira chega e faz uma última tentativa desesperada de persuadir Giovanni a mudar de vida, mas ele apenas ri dela. Elvira vai embora. Após uma batida na porta, a estátua entra no palácio. Giovanni a cumprimenta, enquanto Leporello se esconde embaixo da mesa. A estátua pede que Giovanni se arrependa (“Don Giovanni, a cenar teco”). Quando este se recusa atrevidamente, é consumido pelas chamas. Elvira, Ana, Otávio, Zerlina, Masetto e Leporello aparecem, contemplando o seu futuro e o destino de um homem imoral (“Questo è il fin di chi fa mal”).

Synopsis

Don Giovanni

第一幕
17世紀のスペイン。夜、貴族ドン・ジョヴァンニの従者、レポレッロは、騎士長の館の外で主人のために見張りをさせられている。騎士長の娘ドンナ・アンナがドン・ジョヴァンニに抵抗しながら飛び出してきて、その後ろからアンナの父親が追い駆けてくる。騎士長はドン・ジョヴァンニに決闘を挑み、殺されてしまう。ドン・ジョヴァンニとレポレッロは逃げ去る。アンナは婚約者のドン・オッターヴィオに父の仇を取ってくれと頼む。
 朝。ドン・ジョヴァンニとレポレッロは、かつてドン・ジョヴァンニが誘惑して捨てた貴婦人、ドンナ・エルヴィーラに出くわす。彼女は今でも彼の裏切りを恨んでいる。レポレッロは、主人が誘惑したおびただしい数の女たちの氏名名前を記録した分厚い手帳(カタログ)を見せながら、主人の毒牙にかかった女は、あなたが最初でも最後でもない、と言うって慰めようとする。
 村人たちがマゼットとツェルリーナの結婚を祝っている。ドン・ジョヴァンニが花嫁に近寄り、「君にはもっといい暮らしがふさわしい」と言って誘惑しようとする。しかしドンナ・エルヴィーラが現れて、ツェルリーナを逃がす。また、父親を殺した犯人の正体を知らないドンナ・アンナが、ドン・ジョヴァンニに父の仇を見つけるために力を貸してほしい、と頼んでいるので、彼女にもこの男には用心するよう忠告する。片やドン・ジョヴァンニは「エルヴィーラは頭がおかしい」と言うので、アンナとオッターヴィオはどちらを信じて良いかわからなくなる。しかしドン・ジョヴァンニが去った後、アンナはその声が父を殺した男のものであることに気づく。そして、悲しみに打ちひしがれながらも、必ず仇を取ってほしい、とオッターヴィオに改めて頼み込む。彼はどうすれば婚約者の心の安らぎを取り戻せるだろうかと思案する。ドン・ジョヴァンニは結婚式に集まった客を全員、自分の館に招待し、今宵は酒を飲んで踊りあかそうと楽しみにしている。
 ドン・ジョヴァンニの館の外。ツェルリーナがマゼットに許しを求める。ドン・ジョヴァンニが来て二人を館に案内する。仮面をつけて現れたアンナ、エルヴィーラ、オッターヴィオをレポレッロが招き入れる。舞踏会ではドン・ジョヴァンニがツェルリーナと踊り、彼女を隣の部屋に引きずり込もうとする。しかし彼女が騒いだので、ドン・ジョヴァンニはレポレッロに罪をなすりつける。アンナ、エルヴィーラ、オッターヴィオが仮面をはずし、ツェルリーナとマゼットも加わって、全員でドン・ジョヴァンニを責める。彼は多少うろたえるものの、うまくその場を切り抜ける。

第二幕
服を交換して主人になりすましたレポレッロは、エルヴィーラを夜の散歩に連れ出す。その間にドン・ジョヴァンニがエルヴィーラの小間使いを誘惑する手はずだ。マゼットがドン・ジョヴァンニを懲らしめようと、大勢の村人を引き連れてやって来ると、レポレッロに扮したドン・ジョヴァンニは、協力するふりをして彼らをあらぬ方向に向かわせ、一人残ったマゼットを叩きのめす。ツェルリーナは傷だらけの婚約者を見つけて優しく介抱する。
 エルヴィーラはまだレポレッロのことをドン・ジョヴァンニだと思いこんでいる。二人の逢引き現場へ、アンナとオッターヴィオ、ツェルリーナとマゼットの2組が現れ、ドン・ジョヴァンニの行状を非難する。命の危険を感じたレポレッロは、変装を解いて逃げる。オッターヴィオは復讐を誓い、その間、アンナを支えてほしいと皆に頼む。これだけのことがあっても、エルヴィーラはドン・ジョヴァンニへの想いを断ち切ることができない。
 墓地。ドン・ジョヴァンニとレポレッロが、騎士長の石像の前で落ち合う。騎士長の像が「お前の高笑いも今宵限りだ」と警告する。ドン・ジョヴァンニは、脅えるレポレッロに命じて、石像を晩餐に招待させる。石像は招待を受ける。
 オッターヴィオは改めてアンナに結婚を申し込むが、アンナは父親の復讐が済むまでは出来ないと答える。
 エルヴィーラがドン・ジョヴァンニの館へ来て、生き方を改めてくれるよう切々と訴えるが、彼は笑い飛ばすだけだった。騎士長の石像がやって来てドン・ジョヴァンニに改悛を迫る。ドン・ジョヴァンニがきっぱり断ると、彼は炎に飲みこまれる。エルヴィーラ、アンナ、オッターヴィオ、ツェルリーナ、マゼット、レポレッロが現れ、それぞれが自分の今後を語り、また不道徳な男の末路を語る。