Synopsis

Il Barbiere di Siviglia

Act I
Count Almaviva comes in disguise to the house of Bartolo, in Seville, to serenade Rosina (“Ecco, ridente in cielo”). Bartolo keeps her confined to the house, and Almaviva decides to wait until daylight. Figaro the barber, who knows all the town’s secrets and scandals, arrives (“Largo al factotum”). He explains to Almaviva that Rosina is Bartolo’s ward, not his daughter, and that the doctor intends to marry her. Figaro devises a plan: the count will disguise himself as a drunken soldier quartered at Bartolo’s house to gain access to the girl. Almaviva is excited while Figaro looks forward to a nice cash pay-off.

Rosina reflects on the voice that has enchanted her and resolves to use her considerable wiles to meet the count, who she thinks is a poor student named Lindoro (“Una voce poco fa”). Bartolo appears with Rosina’s music master, Don Basilio, who warns him that Count Almaviva, Rosina’s admirer, has been seen in Seville. Bartolo decides to marry Rosina immediately. Basilio suggests slander as the most effective means of getting rid of Almaviva (“La calunnia”). Figaro, who has overheard the plot, warns Rosina and promises to deliver a note from her to Lindoro. Suspicious, Bartolo tries to prove that Rosina has written a letter, but she outwits him at every turn (Duet: “Dunque io son”). Angry at her defiance, Bartolo warns her not to trifle with him (“A un dottor della mia sorte”).

Almaviva arrives, disguised as a drunken soldier, and secretly passes Rosina a note, while Bartolo argues that he has exemption from billeting soldiers. Figaro announces that a crowd has gathered in the street, curious about all the noise coming from inside the house. The civil guard bursts in to arrest Almaviva but when he secretly reveals his true identity to the captain he is instantly released. Everyone except Figaro is amazed by this turn of events.

Act II
Bartolo suspects that the “soldier” was a spy planted by Almaviva. The count returns, this time disguised as Don Alonso, a music teacher and student of Don Basilio (“Pace e gioia sia con voi!”). He has come to give Rosina her music lesson in place of Basilio, who, he says, is ill at home. “Don Alonso” also tells Bartolo that he is staying at the same inn as Almaviva and has found the letter from Rosina. He offers to tell her that it was given to him by another woman, seemingly to prove that Lindoro is toying with Rosina on Almaviva’s behalf. This convinces Bartolo that “Don Alonso” is indeed a student of Don Basilio and he allows him to give Rosina her music lesson. She sings an aria (“Contro un cor”), and, with Bartolo dozing off, Almaviva and Rosina express their love.

Figaro arrives to give Bartolo his shave and manages to snatch the key that opens the balcony shutters. Suddenly Basilio shows up looking perfectly healthy. Almaviva, Rosina, and Figaro convince him with a quick bribe that he is sick with scarlet fever (Quintet: “Buona sera, mio signore”). Basilio leaves, confused but richer. Almaviva plots with Rosina to elope that night while Bartolo gets his shave. When the doctor hears the phrase “my disguise,” he furiously realizes he has been tricked again. Everyone leaves.

The maid Berta comments on the crazy household (“Il vecchiotto cerca moglie”). Basilio is summoned and told to bring a notary so Bartolo can marry Rosina that evening. Bartolo then shows Rosina her letter to Lindoro. Heartbroken and convinced that she has been deceived, she agrees to marry Bartolo and tells him of the plan to elope with Lindoro. A storm passes. Figaro and the count climb over the wall. Rosina is furious until Almaviva reveals his true identity (Trio: “Ah! qual colpo”). Basilio arrives with the notary. Bribed and threatened, he agrees to be a witness to the marriage of Rosina and Almaviva. Bartolo appears with soldiers, but it is too late. Almaviva explains to Bartolo that it is useless to protest (“Cessa di più resistere”) and Bartolo accepts that he has been beaten. Figaro, Rosina, and the count celebrate their good fortune.

Synopsis

Il Barbiere di Siviglia

Primer acto
En las horas de la madrugada, poco antes del amanecer, el conde Almaviva le lleva serenata a una joven y hermosa mujer. No sabe su nombre, pero tiene esperanzas de que ella lo note. Al no obtener ninguna respuesta, se comienza a desesperar. De pronto, escucha a un hombre que canta para sí mismo y al instante Almaviva se topa con Fígaro, el barbero del pueblo. Fígaro se sorprende de ver al conde tan de mañana y tan lejos de su casa. Almaviva le cuenta que está allí con intenciones de obtener la mano de la joven y hermosa mujer que vive con su padre, un médico. Fígaro se sonríe.
Fígaro le dice a Almaviva que él puede ayudarlo en su intento, ya que él (Fígaro) es, en esa casa, barbero, jardinero, cirujano, fabricante de pelucas y más. También le comunica a Almaviva que el hombre que él toma por padre de la joven es en realidad su tutor. En esos momentos, Don Bartolo se acerca a la ventana y lo escuchan cuando dice que está por salir y que si Don Basilio llega que lo hagan esperar. Don Bartolo desea casarse cuanto antes con la joven, cuyo nombre es Rosina. Fígaro le dice a Almaviva que Basilio es un mezquino casamentero pero también el maestro de música de Rosina. Almaviva hace un trato con Fígaro para que lo ayude a entrar a casa de Rosina. Fígaro le dice que lo busque en su barbería para hacerse de un disfraz.
Mientras tanto, Rosina se encuentra en su habitación. Se ha dado cuenta de la presencia del joven en su ventana y está decidida a frustrar las intenciones del Dr. Bartolo para con ella. También está dispuesta a hacer llegar una nota al apuesto joven a quien ella sólo conoce por Lindoro. Ella notó que Fígaro también estaba allí y sabe perfectamente que si alguien puede ayudarle es él, Fígaro.
En las habitaciones de abajo, Bartolo y Basilio se encuentran fraguando planes. De alguna forma se enteraron que Almaviva andaba rondando y que también tenía intenciones de casarse con Rosina. Quieren encontrar alguna forma de deshacerse de él; tal vez lo mejor sea divulgar un rumor repugnante sobre él, pero Bartolo piensa que eso requiere mucho tiempo. Lo que necesitan hacer es formular un acta de matrimonio y firmarla ese mismo día. Ninguno de los dos se da cuenta que Fígaro está afuera enterándose de toda la conversación. Al instante Fígaro decide lo que él debe hacer.
Fígaro se escurre a la habitación de Rosina y le dice que Bartolo planea casarse con ella. Rosina se ríe y le dice que debe estar loco; luego indaga sobre el joven y atractivo galán que estaba con Fígaro antes. Fígaro le explica que se trata de Lindoro, un primo suyo y un pobre estudiante que está enamorado de ella. La noticia la emociona y ansía conocerlo. Fígaro le dice que si ella le envía una nota, el joven vendrá a verla. Rosina escribe la nota y Fígaro se la lleva.
Instantes después, Bartolo entra de golpe a la habitación de Rosina queriendo saber qué hacía Fígaro allí. Ella le dice que sólo conversaban de cosas triviales y Bartolo se burla. Él sabe perfectamente que ella se trama algo ¡cómo se atreve a tomarle el pelo a un médico de tanta categoría! Él observa que hay menos papel y concluye que ella ha escrito una nota. Entonces jura que la va a mantener bajo arresto domiciliario.
En ese momento, un policía toca la puerta y entra. El policía no es otro que Almaviva disfrazado. Él principia por desquiciar a Bartolo, primero porque pronuncia mal su nombre y luego porque se pone a hurgar por todos lados en busca de una orden de registro. Bartolo quiere echarlo fuera, pero lo que Almaviva desea es ver a Rosina y sólo hace por dónde ganar tiempo. Finalmente aparece Rosina y capta el ardid. Bartolo trata de echar por la fuerza a Almaviva, pero éste lo reta a pelear. Bartolo ve cuando Almaviva le pasa una nota a Rosina y, seguro de que es algo de sospechar, exige leer la nota. Rosina, rápidamente, cambia los pedazos de papel y cuando Bartolo agarra la nota, lo que ve es una lista de lavandería. Perplejo, Bartolo está convencido de que algo anda mal, pero no puede probar nada, mientras que Rosina y Almaviva se ríen a sus espaldas. Se sigue una tremenda discusión y Rosina comienza a llorar, quejándose de que su vida es una prisión. Mientras saca la pistola, Almaviva le exige a Bartolo que se vaya y se enfrentan a gritos. Fígaro irrumpe, diciendo que los gritos se oyen por todo el pueblo. Trata de calmarlos, pero Almaviva y Bartolo no pueden dejar de insultarse.
Se escucha un fuerte golpe a la puerta. Entra un verdadero policía, pero como todo mundo trata de explicar al mismo tiempo lo que pasó, no logran darse a entender. Bartolo piensa que el policía va a arrestar a Almaviva, pero el policía se va sin él y todo vuelve al caos.

Segundo acto
Bartolo habla entre dientes, preguntándose quién es el policía -nadie parece saber quién es. Bartolo sospecha que el policía es un espía contratado por Almaviva. Un toque a la puerta interrumpe sus pensamientos. Aparece un joven que a Bartolo le parece haber visto antes pero que no consigue ubicar. Se presenta como Don Alonso, un maestro de música y estudiante de Don Basilio. Alonso explica que Don Basilio está enfermo y que no puede dar la lección a Rosina, por lo que él vino en su lugar.
"Don Alonso" le dice a Bartolo que Rosina ha sido engañada por alguien que se llama conde Almaviva y muestra la carta de Rosina como prueba. Pide permiso de hablar con Rosina en persona para darle las noticias. Bartolo, conmovido, accede porque cree que este debe ser el repugnante rumor que Basilio planeaba divulgar sobre Almaviva. Va en busca de Rosina y ésta reconoce a Lindoro disfrazado; los dos se disponen a llevar a cabo la lección de música mientras que Bartolo dormita en una silla. Rosina y su maestro se coquetean durante la lección.
Al fin de la lección llega Fígaro. Bartolo le frunce el ceño y exige que explique su presencia allí. Fígaro le responde que es hora de afeitarlo. Bartolo, de mala gana, le da a Fígaro las llaves del gabinete de la navajas de afeitar y las toallas. A hurtadillas, Fígaro extrae una importante llave del llavero.
Inesperadamente, entra Don Basilio. Todos están disgustados, pero por diferentes causas. Sagazmente, Fígaro y Almaviva convencen a Don Basilio de que está gravemente enfermo de escarlatina y que debe volver a cama inmediatamente. Basilio sale, desconcertado.
Fígaro comienza a afeitar a Bartolo mientras que Almaviva y Rosina fingen que continúan la lección de música. Almaviva le dice a Rosina que Fígaro tiene la llave de su ventana y que a medianoche ambos estarán allí para ayudarle a escapar. Le explica que para que el disfraz en el que estaba cumpliera su cometido, él le había mostrado su carta a Don Bartolo para poder engañarlo. Bartolo escucha parte de la conversación y se lanza sobre ellos, vociferando que lo sabe todo y echando fuera a empujones a Fígaro y a Almaviva. Después, Bartolo manda llamar a Don Basilio y confirma que Don Alonso es un impostor. Los dos concluyen que Alonso es Almaviva y se disponen a hacer los arreglos necesarios para que Bartolo se case rápidamente con Rosina. Basilio sale en busca de un juez y Bartolo se propone frustrar cualesquier plan que Fígaro y Almaviva puedan haber ideado para secuestrar a Rosina.
Bartolo hace creer a Rosina que Lindoro ha jugado con sus sentimientos. Le muestra la carta que ella le había enviado a Lindoro (que es en realidad Almaviva, pero Rosina no lo sabe). Bartolo le dice que Lindoro sólo quiere secuestrarla para llevarla a Almaviva. Sintiéndose traicionada, Rosina jura vengarse y declara que se casará rápidamente con Bartolo, antes de la medianoche. Bartolo le ordena que se encierre en su habitación.
Es una noche obscura y tempestuosa, pero Fígaro y Almaviva se las arreglan para llegar a la ventana de Rosina por una escalera. Ambos suben y entran a su habitación. Rosina entra, los ve y, furiosa, desea echarlos fuera. Almaviva revela su verdadera identidad, diciéndole que Lindoro no existe. Encantados, Rosina y Almaviva se lanzan uno en brazos del otro. En tanto que planean escaparse por la ventana, descubren que la escalera ya no está en su lugar. Basilio está afuera y él se ha llevado la escalera.
Llega el juez y se dirige a Fígaro. Éste le pregunta si está listo para oficiar el matrimonio del conde Almaviva con Rosina. Basilio, todavía incrédulo, se ve forzado a ser el testigo de la boda y ésta se lleva a cabo sin demora. Bartolo vuelve acompañado de un policía y a gritos exige el arresto de Fígaro y de Almaviva. Cuando Almaviva revela su verdadera identidad, Bartolo se dá por vencido. Fígaro les dice que a él le encantan los finales felices; todos los planes se realizaron exitosamente. Fígaro, el conde y Rosina celebran su buena ventura.

Synopsis

Il Barbiere di Siviglia

Acte I
Aux premières heures du jour, alors que le soleil se lève à peine, le Comte Almaviva chante une sérénade au pied de la fenêtre d'une jeune et belle femme. Il ne connaît pas son nom mais il espère qu'elle le remarquera. Aucune réponse en retour. Le jeune Comte commence à désespérer. C'est alors qu'il entend un homme chanter à haute voix, Figaro, le barbier de la ville. Figaro est surpris de trouver le Comte dehors de si bonne heure et si loin de son domaine. Almaviva lui dit qu'il est venu en ville pour conquérir le cœur de la belle jeune femme qui vit dans cette maison avec son père, le docteur. Figaro sourit.
Figaro tells Almaviva that he can help him in his quest, since Figaro is barber, gardener, surgeon, wigmaker, and more in that household. He also tells Almaviva that the man he believes to be the girl's father is in fact her guardian. At that moment, Don Bartolo comes to the window and the two overhear him say that he is going out, and if Don Basilio comes over, to make him wait. He wants to marry the young woman, whose name is Rosina, at once. Figaro tells Almaviva that Basilio is a sleazy marriage broker who is also Rosina's music teacher. Almaviva makes a deal with Figaro right then to get him inside to Rosina. Figaro tells Almaviva to meet him at his shop to get a disguise.
Entre temps, Rosine s'est levée et déambule dans sa chambre. Elle sait qu'un beau jeune homme ère en bas de sa fenêtre. Elle est bien décidée à déjouer les plans du docteur Bartolo. Elle est aussi déterminée à faire parvenir une lettre à ce beau jeune homme qu'elle ne connaît que sous le nom de Lindor. Rosine a également remarqué que Figaro était dehors ce matin et elle sait que si quelqu'un peut l'aider dans cette affaire, c'est bien lui.
Au rez-de-chaussée, Bartolo et Basilio sont en train de comploter. D'une façon ou d'une autre, ils savent tous les deux qu'Almaviva se cache dans les parages et qu'il souhaite aussi épouser Rosine. Ils cherchent un moyen pour se débarrasser de lui. Peut-être en faisant courir une rumeur infâme, propose Basile, passé maître en la matière. Non, dit Bartolo. Ils n'ont pas assez de temps. Il faut qu'ils préparent un contrat de mariage et qu'il soit signé aujourd'hui même. Aucun d'eux ne s'est aperçu que Figaro est à l'extérieur et a tout entendu de leur conversation. Maintenant Figaro sait ce qu'il doit faire.
Figaro se faufile jusqu'à la chambre de Rosine et lui dit que Bartolo a prévu de l'épouser. L'idée la fait éclater de rire et répond que le docteur a dû perdre la tête. Puis elle demande à Figaro qui est le beau jeune homme qu'elle a vu avec lui ce matin. Figaro lui dit qu'il s'agit de Lindor, un cousin, étudiant sans un sou, éperdument amoureux d'elle. La nouvelle la retourne et dit qu'elle est impatiente de le rencontrer. Figaro lui dit que si elle lui écrit une lettre, il viendra à nouveau lui rendre visite sous sa fenêtre. Rosine s'exécute et Figaro repart avec la lettre.
Immédiatement après que Figaro a quitté Rosine, Bartolo entre en fureur dans la chambre et lui demande ce que Figaro venait y faire. Elle lui répond qu'ils ont échangé quelques mots, très banals. Bartolo se moque d'elle. Il sait qu'elle est en train de manigancer quelque chose. Comment ose-t-elle essayer de tromper quelqu'un de son importance, un grand médecin comme lui ! Il lui fait remarquer qu'il n'y a plus de papier sur son écritoire, preuve qu'elle vient d'écrire une lettre. Il jure alors qu'elle ne sortira sous aucun prétexte de sa maison.
Au même moment un policier frappe à la porte et entre. C'est en fait Almaviva déguisé en sergent. Il fait enrager Bartolo d'abord en ne prononçant pas correctement son nom puis en furetant dans la maison prétextant un mandant de recherche. Bartolo veut le mettre dehors mais Almaviva veut voir Rosine et essaie de gagner du temps. Enfin, elle apparaît et comprend tout de suite ce qui est entrain de se passer. Bartolo essaie de forcer Almaviva à quitter sa maison ce qui l'amène à provoquer Bartolo en duel. Bartolo remarque qu'Almaviva glisse un billet à Rosine et Bartolo, sûr qu'il s'agit de quelque intrigue douteuse, exige de le voir. Rosine le déchire en petits morceaux et quand Bartolo ramasse les petits bouts de papiers, tout ce qu'il voit n'est qu'une liste de vêtements. Un peu troublé, Bartolo est pourtant sûr que quelque chose va de travers mais est incapable de le prouver pendant qu'Almaviva et Rosine rient derrière son dos. Une dispute bruyante commence et Rosine éclate en sanglots, se plaignant que sa vie est une prison. Alors qu'il sort un pistolet, Almaviva demande à Bartolo de s'écarter et un coup de feu se fait entendre. Figaro surgit tout à coup et dit qu'on peut les entendre jusqu'à l'autre bout de la ville. Il essaie de les calmer mais Almaviva et Bartolo continuent à s'insulter.
On frappe à grands coups à la porte. Un vrai policier entre. Tout le monde tente d'expliquer à la fois ce qui se passe, ce qui ne fait aucun sens. Juste au moment où Bartolo pensait que le policier allait arrêter Almaviva, celui-ci disparaît.

Acte II
Bartolo marmonne de son côté. Mais qui peut bien être ce policier? Personne ne semble le connaître! Bartolo le suspecte d'être un espion d'Almaviva. Il est interrompu dans ses pensées par quelqu'un qui frappe à la porte. Un jeune homme - qui semble familier à Bartolo bien qu'il ne soit pas capable de dire où ils se sont déjà vus- se tient sur le pas de la porte. Le jeune homme se présente : Don Alonso, professeur de music et élève de Don Basilio. Il explique que son professeur est malade et doit rester coucher chez lui. Il le remplace aujourd'hui pour la leçon de musique de Rosine.
Don Alonso dit à Bartolo que Rosine a été trompée par quelqu'un du nom de Comte Almaviva et remet la lettre de Rosine comme pièce à conviction. Il demande à parler à Rosine en personne pour lui annoncer la nouvelle. Bartolo est tout agité et accepte parce qu'il pense qu'il s'agit de l'infâme rumeur que Basile a prévu de faire courir sur Almaviva. Il va chercher Rosine qui reconnaît Lindor. La leçon de musique commence. Bartolo s'assoupit dans un fauteuil. Rosine et son professeur jouent à se séduire.
La leçon vient de se terminer. Figaro arrive. Bartolo lui jette un mauvais regard et exige de savoir ce que le coquin fait dans sa maison. Figaro lui répond qu'il est venu le raser. Bartolo, à contre-cœur, lui remet son trousseau de clefs pour qu'il ouvre le cabinet où se trouvent les rasoirs et serviettes de toilette. En cachette, Figaro s'empare d'une clef importante du trousseau.
Alors qu'on ne l'attendait pas, Don Basilio entre. Tout le monde est surpris mais pour différentes raisons. En un quart de temps, Figaro et Almaviva convainquent Don Basilio qu'il est très gravement malade et pris d'une très forte fièvre. Il doit retourner se coucher immédiatement. Don Basilio s'en va, sans comprendre ce qui vient de se passer.
Figaro commence à raser Bartolo pendant qu'Almaviva et Rosine prétendent continuer la leçon de musique. Almaviva lui dit que Figaro à la clef de sa fenêtre et que tous les deux viendront ce soir à minuit la chercher pour l'aider à s'échapper. Il lui explique que pour persuader Bartolo qu'il est bien l'élève de Don Basilio, il lui a remis la lettre qu'elle lui avait écrite. Bartolo surprend une partie de leur conversation, bondit hors de son siège en hurlant et chasse sur-le-champ Figaro et Almaviva. Il envoie chercher Don Basilio. Celui-ci confirme que Don Alfonso n'existe pas et qu'il s'agissait d'une supercherie. Bartolo et Basile en concluent que Alonso et Almaviva ne sont qu'une seule et même personne. Ils décident alors de faire les arrangements nécessaires pour que Bartolo épouse Rosine dans les plus courts délais. Basilio s'en va chercher un notaire. Bartolo réfléchit comment déjouer les plans que Figaro et Almaviva ont élaborés pour enlever Rosine.
Bartolo convainc Rosine que Lindor n'a fait que jouer avec ses sentiments. Il lui montre la lettre qu'elle a envoyée à Lindor (qui est en vérité Almaviva, mais elle ne l'a pas encore reconnu.) Bartolo lui dit que Lindor ne veut en fait l'enlever que pour la remettre à son maître Almaviva. Se sentant trahie, elle jure de se venger et déclare qu'elle épousera Bartolo avant minuit. Il lui demande de rester enfermée dans sa chambre.
La nuit est sombre et orageuse mais Figaro et Almaviva réussissent à escalader le mur jusqu'à la fenêtre de Rosine à l'aide d'une échelle. Tous les deux montent et pénètrent dans la chambre. Rosine entre, furieuse de les trouver là et veut les renvoyer. Almaviva dévoile sa véritable identité, lui disant que Lindor n'existe pas. Ils se jettent dans les bras l'un de l'autre, fous de joie. Alors qu'ils s'apprêtent à fuir par la fenêtre, ils découvrent qu'on a retiré l'échelle. Basile est à l'extérieur et c'est lui qui a fait disparaître l'échelle.
Le notaire arrive et se tourne vers Figaro qui lui a demandé s'il était prêt à procéder au mariage de Rosine et du Comte Almaviva. Basilio choqué, n'en devient pas moins de force le témoin du mariage. Celui-ci prend place sans délai. Bartolo revient avec un policier et hurle qu'on arrête Figaro et Almaviva. Quand Almaviva révèle sa véritable identité, Bartolo comprend qu'il a perdu. Figaro leur dit qu'il aime quand tout se finit bien. Tous leurs plans ont réussi, Figaro, le Comte et Rosine se réjouissent de leur bonne fortune.

Synopsis

Il Barbiere di Siviglia

Erster Akt
Vor dem Haus des Dr. Bartolo bringt der verkleidete Graf Almaviva Rosina ein Ständchen („Ecco ridente”). Dr. Bartolo hält Rosina jedoch im Haus eingesperrt. Almaviva bezahlt die Musiker und beschließt, bis zum Morgengrauen zu warten, da er hofft, sie zu sehen. Der Barbier Figaro, der Zutritt zu den Häusern von Sevilla hat und alle Geheimnisse und Skandale der Stadt kennt, tritt auf und beschreibt sein geschäftiges Leben („Largo al factotum“). Der Graf singt eine weitere Serenade für Rosina und gibt sich als der arme Student Lindoro aus. Figaro entwirft einen Plan: der Graf soll sich als betrunkener Soldat ausgeben, der bei Dr. Bartolo stationiert sei, um Rosina zu begegnen – mit der Dr. Bartolo sich selbst zu verheiraten gedenkt. Dem Grafen gefällt dieser Plan, während Figaro sich auf eine stattliche Belohnung freut („All’idea di quel metallo“).

Rosina denkt über die Stimme nach, die sie entzückt hat, und beschließt, ihre nicht unerhebliche Schlauheit zu nutzen, um Lindoro kennenzulernen („Una voce poco fa“). Dr. Bartolo tritt zusammen mit Rosinas Musiklehrer Don Basilio auf, der ihn warnt, dass Graf Almaviva, der Verehrer Rosinas, in Sevilla gesehen worden ist. Dr. Bartolo beschließt, Rosina unverzüglich zu heiraten. Basilio singt ein Loblied auf die üble Nachrede, da dies die beste Methode sei, Almaviva loszuwerden („La calunnia“). Figaro belauscht diese Unterhaltung, warnt Rosina und verspricht ihr, einen Brief an Lindoro zu übergeben („Dunque io son“). Da er Rosina nicht traut, versucht Dr. Bartolo zu beweisen, dass sie einen Brief geschrieben hat, aber sie überlistet ihn mehrfach. Dr. Bartolo ärgert sich über ihren Widerstand und warnt sie, nicht mit ihm zu spielen („A un dottor della mia sorte“).

Almaviva tritt in seiner Verkleidung als betrunkener Soldat auf und steckt Rosina ein Briefchen zu, das diese geschickt vor Dr. Bartolo verbirgt. Der alte Herr behauptet, er sei von jeglicher Einquartierung befreit. Figaro verkündet, dass sich vor dem Haus eine Menge angesammelt habe, die sich über die Geräusche von drinnen wundere. Die zivile Wache stürmt herein, um den betrunkenen Soldaten festzunehmen. Graf Almaviva enthüllt dem Hauptmann der Wache jedoch seine wahre Identität und wird sofort freigelassen. Alle außer Figaro sind höchst erstaunt über diese Wendung der Dinge, und gemeinsam kommentieren sie die verrückten Ereignisse des Morgens.

Zweiter Akt
Dr. Bartolo vermutet, dass der „betrunkene Soldat“ ein von Almaviva entsandter Spion war. Der Graf kehrt zurück, diesmal verkleidet als Don Alonso, angeblich Musiklehrer und Student von Don Basilio („Pace e gioia sia con voi“). Er sei gekommen, um Rosina ihre Musikstunde zu geben, da Basilio krank zuhause sei. „Don Alonso“ erzählt Dr. Bartolo außerdem, dass er im selben Gasthof wohne wie Almaviva und einen Brief von Rosina gefunden habe. Er bietet an, Rosina zu sagen, dass er den Brief von einer anderen Frau bekommen habe, als Beweis, dass Lindoro nur im Auftrag Almavivas mit ihren Gefühlen spiele. Dies überzeugt Dr. Bartolo davon, dass „Don Alonso“ wirklich ein Student von Don Basilio ist, und er erlaubt ihm, Rosina ihre Musikstunde zu erteilen („Contro un cor“).

Figaro erscheint, um Dr. Bartolo zu rasieren, und schafft es, den Schlüssel zur Balkontür einzustecken. Er setzt gerade zu seiner Rasur an, als Basilio in scheinbar bester Gesundheit hereinkommt. Der Graf, Rosina und Figaro überzeugen Basilio mittels wiederholter Bestätigungen und eines schnellen Bestechungsgelds, dass er Scharlach habe („Buona sera, mi signore“). Basilio geht wieder nach Hause, zwar verwirrt, aber reicher als vorher. Die Rasur beginnt nun, und Figaro lenkt Dr. Bartolo ab, damit er nicht hört, wie Almaviva mit Rosina plant, in der kommenden Nacht zusammen zu fliehen. Dr. Bartolo jedoch hört die Worte „meine Verkleidung“ und begreift wütenderweise, dass er schon wieder ausgetrickst wurde. Alle gehen. Die Zofe Berta kommentiert den verrückten Haushalt, in dem sie arbeitet („Il vecchiotto cerca moglie“).

Basilio wird gerufen und mit ihm ein Notar, damit Dr. Bartolo sich noch am selben Abend mit Rosina vermählen kann. Dr. Bartolo zeigt darauf Rosina ihren Brief an Lindoro. Gebrochenen Herzens und überzeugt, dass sie getäuscht wurde, willigt sie in die Ehe mit Dr. Bartolo ein, und erzählt ihm auch von ihrem Plan, mit Lindoro zu fliehen. Ein Sturm zieht über das Haus. Figaro und der Graf klettern über die Gartenmauer. Rosina ist wütend, bis Almaviva seine wahre Identität enthüllt. Basilio kommt mit dem Notar an. Nachdem er mit einem wertvollen Ring bestochen wurde und ihm außerdem ein Paar Kugeln in den Kopf angedroht wurden, willigt Basilio ein, bei der Trauung von Rosina und Almaviva als Zeuge zu fungieren. Dr. Bartolo platzt mit einigen Soldaten herein, aber er kommt zu spät. Graf Almaviva erklärt Dr. Bartolo, dass alle Proteste nutzlos seien („Cessa di più resistere“), und Dr. Bartolo erkennt seine Niederlage an. Figaro, Rosina und der Graf feiern ihr Glück.

Synopsis

Il Barbiere di Siviglia

Atto I
Melle ore piccole della notte, subito prima dell’alba, il Conte Almaviva canta una serenata ad una bellissima donna. Non ne conosce il nome, ma spera soltanto che lei lo stia ascoltando. Lei non risponde, ed il Conte si dispera. Da lontano, sente un uomo fischiettare. Si tratta di Figaro, il barbiere del villaggio, che è sorpreso di trovare il Conte sveglio così presto e così lontano da casa. Almaviva gli confessa di esser lì per tentare di conquistare la bellissima fanciulla che vive nella casa paterna. Figaro sorride.
Figaro promette ad Almaviva di aiutarlo nella sua conquista, poiché in quella casa lui fa da barbiere, da giardiniere, da parrucchiere e da chirurgo. Gli annuncia anche che l’uomo con cui vive la fanciulla non è il padre, bensì il guardiano. In quell’istante, sentono la voce del Dottor Bartolo che annuncia al suo valletto di stare uscendo, e che se dovesse arrivare Don Basilio, di farlo aspettare perché desidera sposare Rosina al più presto. Figaro spiega al Conte che Don Basilio ha una licenza per eseguire matrimoni, ma che è anche l’insegnante di canto di Rosina. Almaviva chiede a Figaro di aiutarlo a penetrare la dimora di Bartolo. Figaro lo porta al suo negozio per trovargli un travestimento.
Nel frattempo, Rosina è rinchiusa nella sua stanza. È determinata ad evitare qualsiasi progetto Bartolo abbia per lei. Sa anche dell’esistenza del giovanotto, ma sa solo che si chiami Lindoro. Ha sentito che Figaro era con lui ed è convinta che se c’è qualcuno che la può aiutare quel qualcuno è sicuramente Figaro.
Nello studio di Bartolo, il dottore e Don Basilio discutono vari stratagemmi. Sanno che Almaviva si trova da quelle parti e che ha intenzione di sposare Rosina, e devono assolutamente trovare un modo di disfarsi di lui. Basilio consiglia di spargere un pettegolezzo, ma Bartolo insiste che ci vorrebbe troppo tempo e che sarebbe più semplice scrivere un contratto di matrimonio da firmare il giorno stesso. Figaro spia la loro conversazione e sa di dover escogitare un piano al più presto.
Figaro s’intrufola nella stanza di Rosina e le annuncia che Bartolo ha intenzione di sposarla. Rosina ride e gli dice di essere impazzito. Poi, gli chiede se sappia chi sia il giovanotto che cantava per lei e Figaro le risponde che si tratta di Lindoro, un povero studente innamorato di lei. Rosina è felicissima della notizia e desidera conoscerlo. Figaro le promette che se gli scrive una lettera, lui verrà a trovarla. Immediatamente, Rosina prende carta e penna e porge la lettera finita a Figaro.
Pochi secondi dopo che Figaro se ne sia andato, Bartolo spalanca la porta della stanza di Rosina e le chiede che cosa il barbiere facesse lì. Rosina gli risponde che avevano parlato del più e del meno e Bartolo borbotta, sicuro che la protetta stia escogitando qualcosa. Nota che manca una carta e determina che Rosina deve aver scritto una lettera. Non potendosi fidare di lei, le annuncia che d’ora in poi starà rinchiusa in casa.
Un poliziotto viene a bussare alla porta. Si tratta di Almaviva, travestito. Fa impazzire Bartolo, pronunciando male il suo nome e fingendo di cercare disperatamente il mandato di ricerca. Bartolo tenta di sbatterlo fuori, ma Almaviva non s’arrende, finché appare Rosina. Il dottore insiste ed Almaviva lo sfida ad un duello, poi porge una lettera a Rosina. Bartolo lo coglie nell’atto e chiede loro di fargli vedere il pezzo di carta. Rapidamente, Rosina scambia la lettera con una lista del bucato e Bartolo è confuso. I due ridono del dottore che comincia a discutere con Rosina. Questa scoppia in lacrime accusandolo di imprigionarla nella propria casa. Almaviva sfodera la pistola e comincia a litigare vigorosamente con Bartolo. Figaro tenta di fermarli annunciando loro che la loro litigata si sente per tutto il villaggio, ma i due continuano ad insultarsi.

Un vero poliziotto bussa vigorosamente alla porta. Tutti tentano di spiegargli l’accaduto e non si capisce assolutamente niente. Il poliziotto s’arrende e li lascia soli. Riprendono tutti a litigare.

Atto II
Bartolo sospetta che il poliziotto sia una spia di Almaviva. Un giovanotto bussa alla porta e lo interrompe nei suoi pensieri. Bartolo sa di averlo già visto ma il giovane si presenta come Don Alonso, uno studente di Don Basilio. Gli annuncia che Don Basilio è malato e di essere il suo supplente per la lezione di Rosina.
“Don Alonso” annuncia a Bartolo che Rosina è stata presa in giro da un tale Conte Almaviva e di avere con sé una lettera che confermi la sua affermazione. Convinto che questo sia il pettegolezzo cominciato da Basilio, Bartolo accompagna Don Alonso nella stanza di Rosina. Questa riconosce immediatamente Lindoro e, mentre Bartolo riposa su una sedia, i due si corteggiano.
A lezione finita, torna Figaro. Bartolo gli chiede bruscamente cosa ci faccia lì e Figaro gli risponde che è l’ora della sua rasatura. A malincuore, Bartolo gli porge il suo mazzo di chiavi per aprire l’armadio dei rasoi, e Figaro ne ritira la chiave della finestra di Rosina.

Inaspettatamente, si presenta Don Basilio. Figaro ed Almaviva tentano disperatamente di convincere Don Basilio di avere la scarlattina e Basilio torna a casa confuso.
Figaro rasa la barba a Bartolo e Rosina ed Almaviva fingono di continuare la lezione. Almaviva le annuncia che Figaro è in possessione della chiave della sua finestra e che lui e Figaro si presenteranno al suo davanzale a mezzanotte e l’aiuteranno a fuggire. Bartolo percepisce parti della conversazione, salta in piedi, annunciando loro di aver capito tutto e scaccia Figaro ed Almaviva dalla stanza. Bartolo conferma con Don Basilio che Don Alfonso è una truffa e deduce che si deve trattare di Almaviva stesso. Bartolo decide che non c’è più tempo da sprecare ed ordina a Basilio di cercargli un notaio.
Bartolo tenta di convincere Rosina che Lindoro (Almaviva, all’insaputa di Rosina) la sta soltanto prendendo in giro e che la vuole rapire per poi portarla dal Conte Almaviva. Rosina si sente tradita e giura di vendicarsi. Accetta quindi di sposare Bartolo prima della mezzanotte. Bartolo la lascia sola in camera e chiude la porta a chiave.
È una notte buia e tempestosa, ma Figaro e Almaviva riescono ad arrampicarsi sino al davanzale di Rosina ed entrano nella sua stanza. Quando li scorge, Rosina tenta di cacciarli. Almaviva le rivela di essere Lindoro ed i due innamorati si abbracciano felici. Decidono di scalare dalla finestra per fuggire, ma Basilio ha scostato la scala e sono intrappolati.
Appare il notaio, pronto ad eseguire il matrimonio. Almaviva e Rosina colgono l’occasione e dicono di essere loro i due intesi sposi. Basilio è forzato a fare da testimone ed il matrimonio si esegue rapidamente. Torna Bartolo, accompagnato da un poliziotto, e gli ordina di arrestare i due uomini. Almaviva rivela la sua identità e Rosina il suo anello matrimoniale. Bartolo sa di essere sconfitto. Figaro annuncia di apprezzare una fine così felice, e la coppia innamorata si rallegra della propria fortuna.

Synopsis

Il Barbiere di Siviglia

Primeiro ato
Nas primeiras horas da manhã, antes do amanhecer, o Conde Almaviva faz uma serenata na janela de uma bonita jovem. Ele não sabe seu nome, mas espera que ela o tenha notado. Quando não há resposta começa a desesperar-se. Subitamente ouve um homem cantando sozinho e daí a pouco encontra Fígaro, o barbeiro da cidade. Fígaro fica surpreso ao ver o Conde tão cedo e tão longe de casa. Almaviva conta a Fígaro que está na cidade para pedir a mão de uma bonita jovem que vive nesta casa com o pai, um médico. Fígaro sorri.
Fígaro diz a Almaviva que pode ajudá-lo nesta empreitada, uma vez que ele, Figaro, é barbeiro, jardineiro, cirurgião, peruqueiro e muitas coisas mais nesta casa. Também diz a Almaviva que o homem que ele acredita ser o pai da moça, na verdade é seu guardião. Neste momento, Don Bartolo chega à janela e os dois conseguem ouvi-lo dizer que vai sair e que caso Don Basilio chegue é para fazê-lo esperar. Don Bartolo deseja se casar, o mais breve possível, com a jovem, cujo nome é Rosina. Fígaro conta a Almaviva que Basilio é um vulgar casamenteiro mas também é professor de música de Rosina. Imediatamente, Almaviva faz um acordo com Fígaro para que este o introduza na casa de Rosina. Fígaro diz a Almaviva que o encontre em sua barbearia para apanhar um disfarce.
Enquanto isso, Rosina está em seu quarto no andar superior. Ela está ciente da presença do elegante jovem em sua janela e está determinada a impedir qualquer plano que Dr. Bartolo tenha a seu respeito. Ela também está decidida a mandar uma mensagem ao jovem elegante, o qual conhece apenas como Lindoro. Ela viu que Fígaro também estava lá fora e se existe alguém que pode ajudá-la é ele, Fígaro
No andar inferior, Bartolo e Basilio estão planejando. De alguma forma se inteiraram que Almaviva andava pelos arredores e que também pretendia tomar Rosina como sua esposa. Eles deviam encontrar uma forma de eliminá-lo. Talvez isto acontecesse se um terrível boato sobre Almaviva fosse espalhado pela cidade. Bartolo não concorda, pois isso tomaria muito tempo. O que devem fazer é elaborar um contrato de casamento e tê-lo assinado nesse mesmo dia. Entretanto, nenhum dos dois havia se dado conta de que Fígaro encontrava-se do lado de fora ouvindo toda a conversa. Nesse instante Fígaro sabe o que ele deve fazer.
Fígaro se infiltra no quarto de Rosina e lhe diz que Bartolo planeja se casar com ela. Ela ri e diz que ele deve estar louco. Então pergunta a Fígaro quem era o homem bem apessoado que havia visto com ele nesta manhã. Fígaro explica a Rosina que era seu primo Lindoro, um pobre estudante que está apaixonado por ela. Isto a comove e ela fica ansiosa para conhecé-lo. Fígaro lhe diz que se mandar um bilhete, ele virá vê-la. Ela escreve e Fígaro sai com o bilhete.
Alguns segundos depois que Fígaro sai, Bartolo entra abruptamente no quarto e pergunta a Rosina o que Fígaro estava fazendo ali. Ela lhe diz que eles tiveram uma conversa trivial e Bartolo ridiculariza o fato. Ele sabe que ela está tramando algo - como Rosina se atreve a fazer de tolo um grande e importante médico! Bartolo observa que há menos papel e conclui que ela escreveu um bilhete. Então jura mantê-la em prisão domiciliar.
Neste momento, um policial bate na porta e entra. O policial é na realidade Almaviva disfarçado. Ele começa a deixar Bartolo louco, primeiro pronunciando incorretamente seu nome e depois procurando desajeitadamente pela autorização de busca. Bartolo quer botá-lo para fora da casa, mas Almaviva deseja ver Rosina e fala evasivamente para ganhar tempo. Finalmente Rosina aparece e percebe qual é o plano. Bartolo tenta forçar Almaviva a sair forçosamente mas este desafia Bartolo para uma luta. Bartolo vê que Almaviva está passando um bilhete para Rosina, o que lhe parece algo suspeito e exige ver a nota. Rosina rapidamente troca os pedaços de papéis e quando Bartolo pega a nota, o que ele vê é uma lista de lavanderia. Bartolo está desnorteado, seguro de que algo está mal porém não pode provar, enquanto Rosina e Almaviva se divertem nas suas costas. Sucede-se uma turbulenta argumentação e Rosina começa a chorar reclamando que sua vida é uma prisão. Almaviva saca um revólver e ordena que Bartolo saia de seu caminho e uma discussão calorosa se eleva. Abruptamente Fígaro aparece dizendo que os gritos podem ser ouvidos em toda a cidade. Ele tenta acalmá-los mas Almaviva e Bartolo não podem parar de discutir.
Ouve-se uma forte batida na porta. Um policial verdadeiro entra, mas como todos tentam explicar ao mesmo tempo o que está acontecendo, nada faz sentido. Justamente quando Bartolo pensa que o policial vai prender Almaviva, o policial vai embora. Tudo volta ao caos
Segundo ato
Bartolo murmura consigo mesmo, preocupado com o policial - ninguém parece saber quem é ele! Ele suspeita que o policial é um espião de Almaviva. Uma batida na porta interrompe seus pensamentos. Na porta está um jovem que parece vagamente familiar a Bartolo mas este não consegue identificar. O jovem se apresenta como Don Alonso, um professor de música e estudante de Don Basilio. Don Alonso esclarece que Don Basilio está doente e não pode dar aula para Rosina, e que ele veio em seu lugar.
"Don Alonso" diz a Bartolo que Rosina está sendo enganada por alguém chamado Conde Almaviva e mostra a carta de Rosina como prova. Ele pede para falar a sós com Rosina para dar-lhe a notícia. Bartolo fica agitado e concorda porque acredita que este deve ser o terrível boato sobre Almaviva que Basilio planejava esparramar na cidade. "Don Alonso" busca Rosina que o reconhece como Lindoro disfarçado e os dois começam a lição de música, enquanto Bartolo cochila em sua cadeira. Rosina e seu professor namoricam durante a aula.
Ao final da aula, chega Fígaro. Um carrancudo Bartolo exige que lhe explique o que estava fazendo em sua casa. Fígaro responde que estava na hora de fazer sua barba. Bartolo, de má vontade, lhe entrega as chaves para abrir o armário e pegar uma navalha e uma toalha. Secretamente, Fígaro retira uma chave importante do molho de chaves.
Inesperadamente Don Basilio entra. Todos ficam chocados - mas por diferentes razões. Pensando rapidamente, Fígaro e Almaviva convencem Don Basilio de que ele está gravemente doente, com escarlatina, e que deve retornar para a cama imediatamente. Confuso ele sai.
Fígaro começa a fazer a barba de Bartolo e Almaviva e Rosina fingem que continuam a aula de música. Almaviva diz a Rosina que Fígaro tem a chave de sua janela e que eles dois estarão ali, a meia noite para ajudá-la a escapar. Explica que para reforçar o seu disfarce ele havia entregue a carta a Don Bartolo a fim de enganá-lo. Bartolo ouve parte desta conversa e ataca furiosamente, rugindo que ele sabe tudo sobre eles, persegue e empurra Fígaro e Almaviva para fora da casa. A seguir, Bartolo procura Don Basilio e confirma que Don Alonso é um impostor. Os dois deduzem que Don Alonso é Almaviva e começam a fazer os arranjos necessários para que Bartolo possa casar-se rapidamente com Rosina. Basilio sai para trazer um juiz e Bartolo planeja impedir qualquer plano que Fígaro e Almaviva possam ter para seqüestrar Rosina.
Bartolo engana Rosina dizendo que Lindoro tem estado brincando com seus sentimentos. Ele mostra a carta que ela havia mandado a Lindoro ( que na realidade é Almaviva, mas Rosina não sabe). Bartolo lhe diz que Lindoro somente quer raptá-la para levá-la a Almaviva. Sentindo-se traída, Rosina jura vingar-se e declara que se casará rapidamente com Bartolo, antes da meia noite. Ele a orienta para se trancar no quarto
É uma noite escura e tormentosa, mas Fígaro e Almaviva dão um jeito de chegar à janela de Rosina com uma escada. Os dois sobem à escada e pulam para dentro do quarto. Rosina entra, os vê e, furiosa deseja mandá-los embora. Almaviva se identifica e diz que Lindoro não existe. Felizes, eles caem nos braços um do outro. Enquanto planejam escapar, descobrem que a escada havia desaparecido. Basilio, que está do lado de fora, havia levado a escada.
O juiz aparece e se dirige a Fígaro, que lhe pergunta se está pronto para realizar o casamento do Conde Almaviva com Rosina. Chocado, Basilio se vê forçado a ser testemunha do casamento, o qual que se realiza sem demora. Bartolo voltando com um policial, aos gritos ordena que Fígaro e Almaviva sejam presos. Quando Almaviva se identifica, Bartolo se dá por vencido. Fígaro diz que adora um final feliz; todos os planos se realizaram com êxito. Fígaro, o Conde e Rosina celebram a boa sorte.

Synopsis

Il Barbiere di Siviglia

第一幕
アルマヴィーヴァ伯爵が変装してセビリアの町にあるバルトロ邸の前に現れ、ロジーナにセレナーデを捧げる(“Ecco, ridente in cielo”「まさに今、空は微笑み」)。医師のバルトロは彼女を家の中に閉じこめているので、アルマヴィーヴァ伯爵は夜明けを待つことにする。この町の秘密やスキャンダルを何でも知っている床屋のフィガロが登場する(“Largo al factotum”「私は町の何でも屋」)。彼は伯爵に、バルトロはロジーナの父親ではなく後見人で、実は彼女と結婚したがっていると教える。フィガロが一計をめぐらす。伯爵が酔っぱらいの士官になりすまし、バルトロの家に宿営すれば、彼女に会えるだろうというのだ。伯爵は大喜びし、フィガロも高額の報酬に期待を寄せる。

ロジーナは彼女を魅了した声の持ち主に想いを馳せ、なんとか知恵を絞ってその人に会おうと決意する。彼女は声の主である伯爵のことを貧乏学生のリンドーロだと思っている(“Una voce poco fa”「今の歌声は」)。バルトロがロジーナの音楽教師ドン・バジーリオを伴って現れる。ドン・バジーリオはバルトロに、ロジーナを慕うアルマヴィーヴァ伯爵がこの町に来ていると忠告する。バルトロは、一刻の猶予もならないと思い、すぐにもロジーナと結婚することを決意する。アルマヴィーヴァ伯爵を追い払うためには、彼について悪い噂を広めるのが最も効果的だと、ドン・バジーリオはバルトロをそそのかす(“La calunnia”「陰口はそよ風のように」)。バルトロの計画を耳にしたフィガロは、ロジーナに注意を促し、リンドーロに恋文を届けてあげると約束する。疑い深いバルトロは、ロジーナが手紙を書いたことを証明しようとするが、そのたびにごまかされてしまう(二重唱“Dunque io son”「それは私のことなのね」)。ロジーナの反抗的な態度に業を煮やしたバルトロは、いい加減にしろと怒る。(“A un dottor della mia sorte”)

アルマヴィーヴァ伯爵は酔っぱらった士官に変装してバルトロ家へやってきて、ロジーナにこっそりメモを渡す。バルトロは、自分の家は宿営を提供する義務を免除されていると言って、伯爵を追い返そうとする。フィガロが来て、この家の騒ぎを聞きつけて表に野次馬が集まっていると知らせる。そこへ警備の兵隊たちがやって来て、泥酔した士官を連行しようとする。しかしアルマヴィーヴァ伯爵はこっそりと自分の身分を隊長に明かし、すぐさま釈放される。フィガロ以外は誰もが不可解な事の成り行きに驚くばかりだ。

第二幕
バルトロは、あの酔っぱらいの“士官”はアルマヴィーヴァ伯爵が送り込んだスパイだったのではないかと疑っている。伯爵は、今度はドン・バジーリオの弟子で音楽教師のドン・アロンゾを装ってバルトロ邸に現れる。(二重唱“Pace e gioia sia con voi!”「あなたに安らぎと喜びがありますように」)。ドン・バジーリオが病気で寝込んでしまったので、代理でロジーナのレッスンに来たと言う。アロンゾはまた、自分はアルマヴィーヴァ伯爵と同じ宿に泊まっていて、ロジーナが彼に宛てた恋文を持っているとバルトロに話す。その手紙は、伯爵がリンドーロを使ってロジーナを弄ぼうとしている証拠として、伯爵の別の愛人から自分に手渡されたものなのだと言う。だからこの件をロジーナに話して忠告して差し上げましょう、と申し出た。これを聞いたバルトロは、アロンゾがドン・バジーリオの本当の弟子に違いないと信用し、ようやくロジーナに会わせてレッスンを任せる。ロジーナが歌い始めると(“Contro un cor”「愛の燃える心に対して」)、バルトロは居眠りを始める。伯爵とロジーナは互いの愛を確かめ合う。

フィガロがやってきてバルトロの髭をあたりながら、バルコニーの鍵を失敬する。そこに突然、病気のはずのドン・バジーリオが元気いっぱいに現れる。伯爵、ロジーナ、フィガロは素早く彼に袖の下を渡し、猩紅熱のふりをさせて追い返す(五重唱“Buona sera, mio signore”「おやすみなさい、先生」)。ドン・バジーリオは、何がなんだかわからないまま、お金をつかまされて家へ帰る。フィガロがバルトロのひげを剃っている間に、伯爵とロジーナは駆け落ちの打ち合わせをする。しかし“変装”という言葉を耳にはさんだバルトロが勘づき、またもや罠にはめられるところだったと激怒して全員をその場から追い出す。

メイドのベルタが家の中の混乱を嘆く(“Il vecchiotto cerca moglie”「年寄りは奥さんを、娘は夫をほしがる」)。バルトロは今晩のうちにロジーナと結婚してしまおうと、ドン・バジーリオに公証人を連れてくるよう頼む。それからロジーナに、彼女がリンドーロに宛てて書いた恋文を見せた。失恋のショックと裏切られた辛さから、ロジーナはバルトロとの結婚を承諾し、なおかつ今夜リンドーロと駆け落ちする予定だったことまで話してしまう。嵐が通り過ぎた。フィガロと伯爵はバルトロ邸の塀を乗り越えて忍び込む。ロジーナは、自分を騙したリンドーロに対して腹を立てていたが、ついにアルマヴィーヴァ伯爵が本当の身分を明かすと歓喜に包まれる(三重唱“Ah! qual colpo”「ああ!何と意外な展開」)。ドン・バジーリオが公証人を連れてやって来た。賄賂と脅しに負けて、ドン・バジーリオは伯爵とロジーナの結婚の証人を務めることに同意する。そこへバルトロが警備兵を引き連れて戻ってくるが、時すでに遅し。伯爵はバルトロに、もはや抵抗しても無駄だと説明する(“Cessa di più resistere”「これ以上、抵抗するな」)。バルトロは自分が完敗したことを認める。フィガロ、ロジーナ、伯爵が新たな門出を祝う。